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IRUÑEA

Los toros de Jandilla suman una nueva cornada a su peligroso historial

La ganadería extremeña de Jandilla protagonizó el sexto encierro, con una carrera rápida en la que un morlaco negro corneó en la axila a un veterano corredor donostiarra junto al muro de Santo Domingo. En la bajada al callejón se produjo un conato de montonera, pero el encierro pasó rápido y se resolvió en 2 minutos y 18 segundos.

La manada estirada se prepara para tomar la curva de Estafeta sin dificultades.
La manada estirada se prepara para tomar la curva de Estafeta sin dificultades. (Idoia ZABALETA | FOKU)

Ayer era el turno de los Jandilla, toros que se han labrado en Iruñea fama de peligrosos. No en vano sumaban 32 cornadas en 22 encierros, y ayer añadieron una nueva muesca a su historial.

Fue al poco de comenzar la carrera, cuando uno de los toros negros alcanzó en la axila izquierda a un veterano corredor que estaba arrimado al muro de Santo Domingo, en el que se ubica la hornacina de San Fermín. Según la información del Gobierno foral, el herido responde a las iniciales J.O.E. y es un vecino de Donostia de 72 años.

Es la segunda cornada de este año, tras la que tuvo lugar en el encierro del día 7. Además del pitonazo, sufrió un traumatismo craneoencefálico con conmoción, según el parte médico facilitado por el subdirector asistencial del Hospital Universitario, Carlos Ibero, quien indicó que se encontraba estable. Su pronóstico era reservado, pero apuntaron que preocupaba más el traumatismo que la cornada en sí.

Además, el parte reflejaba otros dos traslados a centros hospitalarios, por diversos traumatismos leves. En este caso se trataba de dos varones jóvenes, uno de Orio (Gipuzkoa) de 24 años y otro de Madrid, de 21.

ESCAPADA DEL JABONERO

Desde el arranque, un astado de pelaje jabonero tomó la cabeza del pelotón, y junto a dos cabestros, fue capaz de descolgar a sus hermanos de torada sobre todo a partir de la curva de Mercaderes, que tomó inusualmente cerrada, pillando por sorpresa a algunos corredores, que sintieron de cerca el aliento de su pitón derecho.

Por detrás marchaban los cuatro toros negros, y cerraba descolgado un colorado, que remontó en el último tramo. La fragmentación de la manada permitió que los corredores tuvieran espacio para colocarse delante de las astas.

En la bajada al callejón se produjo un conato de montonera, pero el encierro pasó rápido y se saldó en dos minutos y 18 segundos.

La manada de Jandilla de este año estuvo más rápida que la del anterior, cuando protagonizaron también una carrera bastante endiablada, aunque se quedó en los 2 minutos y 23 segundos. En aquella ocasión, la carrera se saldó con solo tres traslados al hospital, ninguno de ellos por asta de toro.

El encierro de ayer fue protagonizado por toros que iban desde los 595 kilos de Omeya, el astado jabonero, a los 520 de Pasota, uno de los negros. Entre ellos figuraban Jaramago, negro de 540 kilos; Opaco, negro de 570 kilos; Ratero, colorado de 535 kilos, y Zabra, negro mulato de 530 kilos.