Deuteronomio
Tras el ataque a una sinagoga cerca de la mediterránea Montpellier, el alcalde de Niza y eterno aspirante a primer ministro Christian Estrosi ha condenado a “aquellos irresponsables que alimentan las brasas del antisemitismo”, como si hubiera una campaña antijudía mayor que la que orquesta el propio gobierno de Tel Aviv bombardeando escuelas y hospitales. “Si no reaccionamos, habrá muertos muy pronto y todos nosotros tendremos una parte de responsabilidad”, ha reflexionado, pensando, como piensa el que sí que es primer ministro todavía, Gabriel Attal, que “el que ataca a un judío francés ataca a todos los franceses”, esto es, que la defensa de los derechos fundamentales depende del color del pasaporte y que un niño palestino con la cara reventada es mucho más asumible que una estrella de David tachada en cualquier pared de Francia. Es improbable que Estrosi reemplace a Attal, pero quien quiera que sea el nuevo primer ministro debería rectificar la línea política que París ha llevado a cabo en Oriente Medio en estos últimos años y recuperar de las enseñanzas de las sinagogas dos citas del Deuteronomio: una, “no matarás” y, la segunda, “no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su casa, ni su tierra”. Seguro que así desaparecería todo antisemitismo.

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

El PNV cesa a tres ediles de Getxo imputados por el derribo del palacete

Euskal Estatua helburu, egitekoa eta zuzendaritza eraberritu ditu Sortuk

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
