Raimundo FITERO
DE REOJO

Terrorífico pleonasmo

Las televisiones repiten unas imágenes muy poco tranquilizadoras: varios altos cargos y Zelenski firmando las carcasas de unas bombas que servirán para arrasar con bienes y personas en unas horas o días. Es un rito guerrero, algo así como certificar la validez de esa arma destructora. También hay quien pone el nombre del enemigo en las bombas que atravesarán decenas o centenas de kilómetros hasta alcanzar su objetivo. Se trata de los mismos impulsos rutinarios para consagrarse a la muerte, para deshumanizarse humanizando al instrumento que causará daños irreparables, descontrolados y al máximo de su potencia.

Todos los medios de comunicación compran un pleonasmo terrorífico que ayuda al despiste y descoloque del personal más absorto: califican a lo que está sucediendo ahora mismo en Líbano, con los bombardeos indiscriminados de la aviación israelí, como guerra total, como si lo otro fuera una guerra parcial o una guerra quirúrgica, otro concepto que también intentan camuflar para justificar estas invasiones con tanta violencia que pueden considerarse como genocidio. Los servicios de inteligencia y comunicación de Israel emplean recursos incalculables, intentan instaurar nociones rompedoras con la realidad que cambian la perspectiva de lo que está sucediendo.

En la ONU hay plenario, pero en Oriente Medio las decisiones del Gobierno de Netanyahu insisten en desvalorizar cualquier mensaje que sirva para instaurar el orden internacional desde la autoridad competente. La impunidad y la agresividad rotunda de la redundante guerra es un mal síntoma.