Putin autoriza una respuesta nuclear a un ataque convencional contra Rusia
La decisión del aún presidente de EEUU, Joe Biden, de permitir a Ucrania usar sus misiles para atacar territorio ruso tuvo una respuesta fulminante de Moscú, con un decreto de Vladimir Putin que amplía su doctrina nuclear para responder a eventuales ataques convencionales sobre Rusia y Bielorrusia que supongan una «amenaza crítica» o estén respaldados por potencias atómicas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, aprobó ayer un decreto que permite respuestas con armamento nuclear ante ataques convencionales que amenacen la soberanía de Rusia y Bielorrusia. Se trata de una evidente respuesta al paso dado por el todavía mandatario estadounidense, Joe Biden, que autorizó a Ucrania a utilizar sus misiles de largo alcance para atacar en territorio ruso.
La doctrina rusa autoriza un ataque nuclear en caso de que el ataque convencional enemigo suponga «una amenaza crítica para la soberanía y (o) integridad territorial» de ambos países, que integran la Unión Estatal Rusia-Bielorrusia. El documento también considerará «ataque conjunto» la agresión de un país que carezca de armamento atómico, pero que tenga el respaldo de una potencia nuclear (léase Estados Unidos).
El decreto amplía la categoría de alianzas militares recogidas en su doctrina nuclear contra las que Rusia aplicará la disuasión atómica. «La agresión de cualquier Estado perteneciente a una coalición militar (bloque, alianza) contra la Federación de Rusia y (o) sus aliados es vista como una agresión de la coalición en su conjunto», señala, una advertencia a EEUU y a los socios de la OTAN.
Rusia puede recurrir a las armas nucleares también en caso de «ataque masivo» con aviones de guerra, misiles de crucero, hipersónicos, drones y otros aparatos no tripulados que violen el espacio aéreo del país, estos últimos añadidos por primera vez. Al mismo tiempo, la doctrina subraya que Rusia ve las armas nucleares como «un instrumento de disuasión» de carácter defensivo, cuyo empleo es una «medida extrema y forzosa».
Putin había anunciado los cambios en la doctrina nuclear a finales de septiembre, pero la promulgó justo cuando se cumplieron 1.000 días de la invasión rusa y después de que EEUU autorizara a Ucrania el empleo de misiles de largo alcance contra territorio ruso. El presidente ruso ya había advertido de que dicha decisión significaría que EEUU y la OTAN «están en guerra con Rusia».
Poco después, el Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que las Fuerzas Armadas ucranianas atacaron de madrugada la región de Briansk con al menos seis misiles de largo alcance Atacms, en lo que sería la primera consecuencia de la decisión de Biden.
El ataque no provocó daños personales, si bien restos de uno de los misiles sí cayeron en una instalación militar. «Es una señal de que buscan una escalada», denunció el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, que insistió en que sin la participación de especialistas estadounidenses es imposible usar los misiles Atacms.
Asimismo, confió en que los dirigentes occidentales «estudien bien» los cambios en la doctrina nuclear rusa.
ALARMA POR UN CONFLICTO GLOBAL
El permiso estadounindese podría conducir a una catástrofe y a una guerra global, alertó el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjarto, quien cuestionó la autoridad del Gobierno saliente de EEUU para tomar esa decisión. Szijjartó acuso a la «élite proguerra» de lanzarse a una «desesperada carrera para escalar la guerra en Ucrania y convertirla en una guerra mundial».
Los más cercanos al presidente electo, Donald Trump, también lanzaron la alarma de una escalada e incluso de una tercera guerra mundial.
Esta decisión, que la Administración Biden ha tenido cuidado de no confirmar públicamente, se produce cuando se habla cada vez más de negociación para intentar poner fin al conflicto ucraniano en la que Kiev teme verse en situación desfavorable, con el tiempo corriendo en contra de las fuerzas ucranianas. Mientras tanto, Biden busca establecer hitos que la próxima Administración tendrá dificultades para deshacer.
«Esta es una nueva etapa en la escalada y nadie sabe a dónde nos llevará», denunció el representante electo de Florida Mike Waltz, próximo asesor de Seguridad Nacional de Trump, un cargo clave.
«Es como si estuviera iniciando una guerra completamente nueva», afirmó Richard Grenell, exdirector de Inteligencia Nacional durante el primer mandato de Trump.
El hijo del expresidente Donald Trump Jr también reafirmó la posibilidad de establecer la paz y salvar vidas.
Cierre de filas de la OTAN y aliados
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que Ucrania no tenga restricciones a la hora de usar las armas que le transfieren sus aliados para defenderse de Rusia, «pero luego depende de cada aliado decidir lo que hace». Rutte no quiso pronunciarse acerca de si todos los aliados deben también levantar esas restricciones, pero recalcó que «no vamos a comunicar demasiado y que nuestros adversarios sepan más de lo necesario». En cualquier caso, planteó acordar «más ayuda, más dinero que tenemos que poner a su disposición, sobre todo ahora que los norcoreanos han subido a bordo».
Varios líderes europeos reiteraron, asimismo, su apoyo a Ucrania a los mil días de la invasión rusa. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que el apoyo de su país «no se debilitará». Igualmente, el primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que el apoyo de Londres sigue «inquebrantable». También la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró la promesa de apoyo «durante el tiempo que sea necesario». El representante diplomático de la UE, Josep Borrell, insistió en que la UE debe mantener su respaldo a Ucrania sin esperar a las decisiones del nuevo presidente de EEUU. Mensajes similares llegaron desde Países Bajos, Estonia o Polonia.
Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, descartó secundar la medida de EEUU sobre los misiles de largo alcance y afirmó que Italia «ha decidido otra cosa», aunque «mientras haya guerra en Ucrania seguiremos estando de su parte». El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, reiteró su negativa a entregar a Kiev misiles de crucero de largo alcance Taurus porque «las circunstancias son las mismas».GARA

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