Anticipan que Alemania continúa mirando a los ojos a la recesión
Las mejores previsiones no descartaban un escenario «doloroso» para la economía alemana, que «enfrenta vientos en contra y problemas estructurales». Los últimos datos oficiales, los del Bundebank, adelantan que seguirá en recesión al prever una caída del PIB para este año del 0,2%. También empeoran el crecimiento previsto para 2025.

Si a mediados de la semana pasada las perspectivas sobre la economía alemana dadas a conocer por el instituto Ifo mantenían el equilibrio sobre dos posibles escenarios - «en estos momentos todavía no está claro si la actual fase de estancamiento se trata de una debilidad temporal o de un cambio permanente y, por lo tanto, doloroso en la economía»- los datos presentados por el Bundesbank a finales de semana supusieron un auténtico jarro de agua o de realidad. La revisión a la baja de sus previsiones económicas prevé una caída del PIB del 0,2% este año y un crecimiento del 0,2% para 2025.
El banco central alemán adelantó en junio un crecimiento del 0, 3% para este año y del 1,1% para el próximo. Los datos abocarían a la locomotora europea a su segundo año consecutivo en recesión, ya que en 2023 se anotó un a caída del 0,3%. Asimismo, el PIB se expandiría en 2026 un 0,8%, seis décimas menos, para acelerar una décima en 2027. «La economía alemana no solo se enfrenta a vientos en contra, sino también a problemas estructurales», resumió el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel.
EXPORTACIÓN Y ARANCELES
El jefe de estudios económicos del Ifo, Timo Wollmershäuser, ya avanzó que la mala situación de los pedidos, a la que también contribuyó la estricta política monetaria en Europa y en muchos mercados, está lastrando la economía alemana.
«El factor decisivo será si la economía alemana, orientada a la exportación, puede volver a beneficiarse del crecimiento de otros países», afirmó el experto.
Para los dos próximos años, el instituto Ifo prevé un crecimiento del 1,2% en la zona euro, de más del 4% en China y de alrededor del 2,5% en Estados Unidos.
Sin embargo, las exportaciones alemanas de mercancías se han desvinculado cada vez más del desarrollo económico mundial y Alemania ha perdido notablemente en competitividad sobre todo en la industria y especialmente fuera de Europa, según indicó Wollmershäuser.
En el escenario más pesimista contemplado por el instituto Ifo, esta debilidad conduce a una desindustrialización progresiva. Las empresas industriales trasladan la producción y las inversiones al extranjero.
A este respecto, Joachim Nagel apuntó que, actualmente, el mayor factor de incertidumbre para Alemania proviene de las tendencias proteccionistas a nivel mundial, es decir, el plan arancelario defendido en campaña por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.
La revisión «bruscamente a la baja» de las previsiones de junio del Bundesbank avanza también que el PIB se expandiría en 2026 un 0,8%, seis décimas menos, para acelerar una décima en 2027.
Sobre la inflación, adelantó que retrocederá «ligeramente» a pesar de la atonía de la demanda. Así, la inflación armonizada, la que usa Eurostat para sus estadísticas, cerrará este año en el 2,5% y solo caerá una décima para 2025. El índice registrará unas lecturas del 2,1% en 2026 y del 1,9% en 2027.
El informe del Bundesbank revela que la industria, las exportaciones y la inversión se han visto especialmente afectadas por «los vientos en contra» y por problemas estructurales.
«El mercado laboral también está respondiendo ahora de manera importante a la prolongada debilidad de la actividad económica», señaló el presidente del Bundesbank, que añadió que este hecho pesa sobre el consumo privado.

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