En la tele como en el cine
Este tipo de columnas podrían llamarse “cine y tele”. La línea divisoria entre ambos ámbitos cada vez es más difusa para los espectadores, y diría que para las personas que trabajan en el audiovisual. Aún así, los procesos y los resultados son distintos. Dicho esto, desde que comenzó a emitirse por TVE, estoy viendo ‘‘La Revuelta’’ (por deber profesional y curiosidad personal). Lo más destacable del programa es la implicación del público y el descontrol que se genera en torno a este, funciona. A veces, viéndoles en la televisión, me acuerdo de la edad de oro de la caja catódica y de programas como ‘‘To er mundo é güeno’’ de Manuel Summers. Los tiempos han cambiado, pero sigue existiendo gente maravillosa por ahí suelta, loca y divertida. A veces me río con ellos, a veces se pasan de frenada y se echa de menos la presencia de mujeres y chistes que no versen sobre el universo de la masculinidad. Pero lo que más me gusta o gustaba (porque a medida que crece la popularidad del programa se van espaciando) son las entrevistas que no aparecen en otros programas de un modo tan cercano e interesante, léase a la comunidad científica. El pasado jueves, una de las invitadas fue Amaia Romero y su actuación final cerrando el programa fue de lo más extraordinario que se ha visto en televisión en mucho tiempo. Vamos, como ‘‘Los paraguas de Cherburgo’’ pero con alegría y gracia llegada desde Mendillorri.

67 preso 20 urtetik gora espetxean, eta 44k ez dute kalea zapaltzen

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
