Raimundo FITERO
DE REOJO

En vaqueros

En el mundo del ajedrez han existido desde casi siempre movimientos telúricos, de inspiración indeterminada, pero con apariencia clara de tener motivaciones hegemónicas, nacionalistas y económicas. Pero en estos días se ha vivido una de esas circunstancias que definen de alguna manera la neurosis general en la que vivimos. Uno de los fenómenos actuales, el noruego Magnus Carlsen, fue sancionado en un campeonato por jugar con pantalones vaqueros, lo que motivó su abandono y el escándalo correspondiente.

Sorprende que en algún ámbito social que no sea una secta religiosa, unas cortes monárquicas anquilosadas u otros sectores reaccionarios se pueda ejercer en estos tiempos sobre los vaqueros alguna discriminación punitiva. Más en un ¿deporte? en el que se juega con la inteligencia, que en ciertos lugares de la tierra es algo totalmente popular, como se puede comprobar en parques y plazas, que no existe ningún protocolo que exija una manera de vestimenta, ni siquiera en los campeonatos del mundo donde sí existen cientos de filtros para que los contrincantes no reciban por ningún conducto información exterior que pueda aplicar al desarrollo de la partida.

Así que ha habido un follón, un terremoto que se ha arreglado y podrá jugar un campeonato de partidas rápidas y superrápidas en vaqueros en Nueva York. En el fondo de todo esto está la irrupción del llamad FreestyleChess que va a hacer mucho más dinámico todos los campeonatos, además hay dinero fresco de inversores para relanzar este asunto. Así que recibamos en vaqueros al año 2025.