Raimundo FITERO
DE REOJO

Alguna verdad

Deben existir verdades sueltas o disueltas dentro de tanto magma intoxicador. Entre tanta niebla ruidosa deben existir faros que alumbren con alguna claridad algún camino que desemboque, por lo menos, en una encrucijada para que cada individuo usando su brújula interna decida hacia donde dirigirse, aunque sea bajo su responsabilidad. Con tanto truco y tanto cartón hay que considerar la existencia de soportes fijos que sirven para aguantar el espectáculo de objetos dismórficos recurrentes.

En este final de carrera de Joe Biden con más de cincuenta años desempañando cargos políticos, administrativos y ejecutivos, a pocos días de su pase a la reserva se desprende con un discurso en el que advierte de «la formación de una oligarquía de extrema riqueza, poder e influencia que amenaza nuestra democracia». No cita nombres, no hace falta, pero este trozo de su intervención yo aseguraría que está preñado de lucidez, arrepentimiento y, probablemente, algo de cinismo, porque su mandato no ha sido precisamente para salvaguardar los valores fundacionales de los USA, sino que han propiciad la ascensión de esos oligarcas mediáticos que parecen quieren hacerse dueños del destino del mundo.

Por eso entiendo que siempre hay alguna verdad camuflada en toda la maraña de enredaderas informativas. Me agarro como alternativa esperanzadora un estudio en el que se asegura que los cultivos urbanos periféricos son una magnífica opción contra los incendios masivos. Hortalizas en agricultura colaborativa contra aglomeraciones especulativas peligrosas.