Arnaitz GORRITI
BALONCESTO

Doce puntos que no le dan seguridad a ninguno de los dos

Los hombres de negro dispusieron de hasta 17 puntos de renta de buen inicio, pero luego tuvieron que sostener la reacción otomana en un encuentro con muchos vaivenes y que se decidirá en Turquía.

Sylla cerró la primera mitad con este mate a la contra.
Sylla cerró la primera mitad con este mate a la contra. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Las semifinales de la FIBA Europe Cup 2024-2025 están al alcance de Surne Bilbao Basket, que consiguió sacar una importante ventaja a Tofas Bursa en la ida del cruce de cuartos. Claro que, viendo el arranque de los hombres de negro, cuando se plantaron con 21-4 en el primer asalto, casi que saben a poco. O a mucho, sobre todo por las veces en las que el cuadro otomano se arrimó a cuatro o cinco puntos, con Bankston haciendo daño en el interior y con Reed llevando la batuta.

Ante todo, el 2 de 20 en triples del cuadro turco mediatizó lo suyo este encuentro de ida, mientras que Bilbao Basket se dejaba un buen número de tiros libres en la gatera. También se podría hablar del trío arbitral, desesperante para todos casi por igual, con una tendencia de querer jugar a compensar e igualar las rachas de unos y otros. Sea como fuere, será en Turquía donde se decida el boleto a semifinales, aunque los 12 puntos al final sepan bien ricos, porque después de una serie de protestadas jugadas de falta para el Tofas Bursa, el duelo terminaba con un acrobático «dos más uno» que completó Harald Frey, uno de los más destacados de entre los hombres de negro.

DE IDA Y VUELTA

Después del 26-14 con el que acabó el primer cuarto, hicieron falta pastillas para el mareo con tanta ida y vuelta, aunque por el camino se vieron jugadas de mucha calidad, como un mate en transición de De Ridder o el matazo de Abdur-Rahkman penetrando entre el tráfico visitante, o el de Amar Sylla para acabar la primera mitad.

En el bando otomano, por su parte, los muelles de Bankston y la aportación en mil áreas de O’Brien volvían al Tofas Bursa en un rival incómodo que con una verticalidad cada vez mayor, en parte por su absoluta falta de acierto en el tiro exterior. Así conseguían mantener a su equipo vivo en la eliminatoria.

Porque lo más seguro es que en el encuentro de vuelta el rival de Bilbao Basket tenga un nivel de acierto mayor desde la larga distancia. No obstante, los hombres de negro demostraron que tienen armas con las que contrarrestar las virtudes otomanas y, a fin de cuentas, remontar 12 puntos siempre es más difícil que mantenerlos. Aunque quizá haya que parafrasear a Jaume Ponsarnau cuando en un tiempo muerto conminó a sus muchachos a mantener el ritmo. Con tanto vaivén, a todos les sabe a poco el resultado de anoche en Miribilla.