Natxo MATXIN
IRUÑEA
OSASUNA

La telaraña de Bordalás provoca que el objetivo ahora mire hacia la parte baja

Tras la derrota frente al Getafe, la escuadra navarra suma solo una victoria en sus últimas quince jornadas ligueras, un negativo bagaje que ahora le obliga a mirar más hacia bajo que a los puestos europeos, una situación bien diferente a la de semanas atrás.

Areso trata de marcharse de Rico en una de sus continuas subidas por la banda.
Areso trata de marcharse de Rico en una de sus continuas subidas por la banda. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Osasuna no levanta cabeza. Cayendo en la telaraña trazada por Bordalás, la derrota ante el Getafe confirmó una muy negativa estadística: solo un triunfo en los últimos 15 encuentros ligueros disputados. Con semejante bagaje, la escuadra navarra ha pasado de pugnar por puestos europeos a mirar ahora de reojo a las posiciones de abajo.

Y contra los azulones se volvió a repetir el guion. Los pupilos de Vicente Moreno se pusieron por delante en el marcador al filo del descanso, pero no supieron gestionar una vez más su exigua pero valiosa ventaja. Es el mal que está penalizando a un conjunto rojillo que no puede descuidarse y que debe reaccionar de inmediato.

El encuentro tuvo dos partes bien diferenciadas. Durante la primera, en la que prácticamente no sucedió nada hasta su final, los locales al menos llevaron la iniciativa y cierto control. Eso sí, sin la profundidad necesaria y echando de menos a quien supiese hilvanar la salida de balón con el ataque. En la segunda, llegó el desastre, sin saber cómo frenar las buenas conducciones azulonas, castigando sin piedad en dos de ellas con el acierto del futbolista de la tarde, Ramón Terrats.

Les costó horrores a los locales superar el 4-5-1 que tejió sobre el césped de El Sadar su contrincante, solo franqueado por los envíos largos de Catena, alguna que otra penetración de Bryan y las intentonas del dúo Areso-Rubén García. Budimir lo probó con un débil tiro con su derecha (m.11) y Rubén García, en un gran desmarque y mejor control, recibió en largo de Catena, pero tras dejar atrás a Alderete, este se rehizo y le taponó su tiro (m.14). Bryan, que sigue buscando con ahínco reencontrarse con el gol, ejecutó posteriormente un defectuoso tiro roscado (m.19).

Parecía que al descanso se iban a marchar ambas formaciones con un 0-0, pero Ibáñez supo moverse muy bien en la medular y tener la visión y pie como para flitrar un pase interior perfecto a Areso, que centró raso sobre la marcha cuando ya entraba al remate Budimir, quien fue arrollado por Duarte. El ariete croata transformó la pena máxima (m.45), poniendo por delante a su equipo, lo que parecía más difícil de lograr.

DESASTRE

Sin embargo, todo se iba a desmoronar tras el paso por vestuarios. El Getafe obró dos cambios que le variaron su cara, sumado a que Osasuna se confió en que el trabajo ya estaba realizado. Avisó el certero Terrats con un lance que desvió Herrera y sacó bajo palos Boyomo (m.49), pero la escuadra rojilla no se dio por aludida y lo pagó.

Sin control sobre el medio campo, una buena salida azulona, favorecida por algún que otro rebote pero sin ser frenada por los anfitriones, acabó con el barcelonés ejecutando de manera infalible con la zurda desde la media luna en el 55. Vicente Moreno puso toque y velocidad por el costado izquierdo, con la entrada de Aimar y Bretones, pero lo que hacía falta era hormigón y autoridad en la medular.

Un disparo de Bryan (m.64) que sacó a dos manos Soria y un cabezazo de Budimir sin la dirección adecuada (m.65) trataron de devolver la iniciativa en el luminoso. Pasó justo lo contrario. Otra salida precisa con temple de los visitantes, rompiendo líneas y quebrando cinturas, volvió a encontrarse con el futbolista de dulce que fue Terrats, para firmar el 1-2 que se iba a convertir en el resultado definitivo.

Un rayo de esperanza asomó con la expulsión de Uche y un cuarto de hora largo por delante en superioridad numérica. La falta de puntería fue relevante. Raúl cruzó demasiado cuando tenía toda la portería para él (m.74), Arnaiz remató de cabeza a las manos de Soria (m.83) y Budimir no concretó un empalme (m.87). Desazón final, no exenta de ciertos pitos desde la grada.