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ESTAMBUL

Detenido el carismático alcalde de Estambul, principal rival de Erdogan

La estrategia de Recep Tayyip Erdogan de eliminar a quien pueda hacerle frente dio ayer un paso más con el arresto del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, su principal rival con opciones reales de derrotarlo en las urnas. El CHP denunció un «intento de golpe de Estado».

Pese a que las movilizaciones fueron prohibidas, decenas de personas salieron a las calles de Estambul.
Pese a que las movilizaciones fueron prohibidas, decenas de personas salieron a las calles de Estambul. (Melissa ERICHSEN | DPA - EUROPA PRESS)

El alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, considerado el principal opositor al presidente turco y el único con posibilidades de disputar la Presidencia al actual mandatario, Recep Tayyip Erdogan, si opta a la reelección, fue detenido ayer por cargos de «corrupción» y «terrorismo», que también apuntan a otros miembros de su formación, el kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP), que denunció un «golpe de Estado civil». La oposición coincidió en su condena de este arresto.

Según el comunicado de la oficina de la Fiscalía de Estambul, Imamoglu está acusado de «corrupción» y «extorsión», y es señalado como el jefe de una «organización criminal con ánimo de lucro».

El ministro turco de Justicia, Yilmaz Tunç, declaró, por su parte, que el popular y carismático Imamoglu y otras seis personas están acusadas de «corrupción» y de «apoyo a una organización terrorista», en alusión al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Remarcó también que «nadie está por encima de la ley» y rechazó que se hable de un golpe de Estado. «La desinformación es inaceptable», afirmó en una comparecencia, en la que criticó los llamamientos del CHP a manifestarse. «En un Estado de Derecho, el lugar para resolver una imputación son los tribunales y no las calles».

En un vídeo publicado en la red social X antes de su detención, el político de 53 años denunciaba el registro de su domicilio: «Cientos de policías llegaron a mi puerta (…) Confío en mi nación».

«CONTRA EL PRÓXIMO PRESIDENTE»

Özgur Özel, presidente de CHP, denunció «un golpe de fuerza para obstaculizar la voluntad del pueblo» y «contra el próximo presidente» de Turquía, ya que Ekrem Imamoglu tenía tenía que ser oficialmente designado el domingo en las primarias del CHP, principal partido de la oposición, como candidato presidencial. Hubiera tenido posibilidades reales de derrotar a Erdogan en las urnas en las elecciones previstas en principio para 2028, en el caso de que este finalmente se presentara, si la Justicia turca, connivente con el actual mandatario, no termina por inhabilitarlo por alguna de las causas judiciales abiertas en su contra. Es la estrategia de Erdogan para deshacerse de sus rivales.

El martes, la Universidad de Estambul ya anuló su título universitario, lo que añadió un nuevo obstáculo a su candidatura ya que, según la Constitución turca, es obligatorio tener un título universitario para poder ser candidato a presidente. Imamoglu dijo que la decisión era «ilegal» y anunció que iba a recurrir la medida ante los tribunales.

Es también objeto de otras cinco investigaciones judiciales, dos de ellas iniciadas en enero. En 2023, no pudo presentarse a las presidenciales debido a una condena en suspenso por supuestos «insultos» a responsables del comité electoral.

Opositor vehemente a Erdogan, a finales de enero de 2025, cuando salía de un tribunal de Estambul donde estaba siendo interrogado en el marco de una investigación abierta tras sus críticas al fiscal general de la ciudad, denunció el «acoso» de la Justicia contra él.

Además del CHP, también el izquierdista y prokurdo DEM, tercero en el Parlamento, calificó la detención de «un golpe de Estado civil» perpetrado por la Judicatura en connivencia con el Ejecutivo que encabeza el islamista Erdogan.

La formación política nacionalista IYI Parti, quinta fuerza, anunció una denuncia contra Erdogan por «un crimen contra la Constitución».

En opinión de Berk Esen, politólogo de la Universidad Sabanci de Estambul, lo ocurrido ayer es «nada menos que un golpe de Estado contra el principal partido de la oposición, con consecuencias de largo alcance para el futuro político del país». «Esta decisión empuja a Turquía aún más por el camino hacia una autocracia», añadió.

Para el sociólogo y analista turco Baris Tugrul, «era previsible que esta estrategia alcanzara eventualmente al principal partido de la oposición», cuando las encuestas indican que es el preferido en el país.

PROHIBIDAS LAS PROTESTAS

Aunque el gobernador de Estambul prohibió los mitines y manifestaciones hasta el domingo, cientos de personas se congregaron detrás de las barreras del centro de detención al grito de “Gobierno dimisión” e “¡Imamoglu, no estás solo”. La emblemática plaza Taksim, lugar tradicional de las manifestaciones, estaba completamente cerrada. También se ralentizó el acceso a las redes sociales.

«Estamos en una dictadura», señaló un tendero identificado solo por su nombre de pila, Kuzey. «Este tipo y su sucia banda nos odian. En cuanto tienen que vérselas con alguien fuerte, hacen algo ilegal», agregó refiriéndose a Erdogan.

CAÍDA DE LA BOLSA

Su detención provocó el desplome de la Bolsa de Estambul, así como el hundimiento de la lira turca a mínimos históricos frente al dólar, mientras que el coste de financiación de la deuda soberana del país otomano se disparaba. El ministro de Finanzas turco, Mehmet Simsek, se vio obligado a asegurar que «se está haciendo todo lo necesario para el sano funcionamiento de los mercados».