Gaizka IZAGIRRE
HERNANI
EL ÚLTIMO SUSPIRO

La muerte como conversación

En los últimos meses, el cine ha dirigido nuevamente su mirada hacia un tema tan ineludible como tradicionalmente silenciado: la muerte. Este auge puede deberse al envejecimiento global y al avance de los movimientos por la muerte digna, pero también a que hoy hablar de morir ya no es un tabú.

“El último suspiro” marca el regreso del veterano cineasta Costa-Gavras con una obra que se adentra en los terrenos íntimos de la vida, la muerte y la dignidad en el final de la existencia.

La película se estructura como un extenso intercambio entre dos profesionales: un médico y un escritor. A través de relatos sobre antiguos pacientes y visitas a personas que enfrentan el final de sus vidas, el espectador accede a una serie de testimonios que muestran diversas maneras de encarar la proximidad de la muerte.

Para ello Costa-Gavras opta por un enfoque sobrio y clásico, priorizando el diálogo sobre lo visual; la película se caracteriza por su tono reflexivo. A pesar de la dureza del tema, el relato se ve matizado por situaciones dramáticas tratadas con cierto sentido del humor, lo que facilita establecer una conexión tanto con los pacientes como con los dos protagonistas.

Aunque la propuesta está impregnada de muy buenas intenciones, acaba por convertirse en una película algo artificiosa de episodios hilados con el fin de sostener la tesis del director. Costa-Gavras aporta una visión muy humanista que sin duda contribuye al debate sobre la muerte digna y los cuidados paliativos; sin embargo, la narración carece de frescura y espontaneidad, lo que hace que, por momentos, el filme pierda ritmo y se vuelva algo reiterativo.