Raimundo FITERO
DE REOJO

Picadora teledirigida

La hemeroteca no me dejará mentir, cuando ganó Melody para representar a RTVE en Eurovisión manifesté que se trataba de un nuevo suicidio, señalé mi sospecha de que no quieren ganar y que la canción era viejuna. Tras meses de propaganda y entrega de la cantante, con arreglos de música y texto, vendieron la idea de que era una de las favoritas. Una vez celebrado el concurso sucedió lo de siempre cuando se hace lo mismo, quedó antepenúltima. La actuación fue corajuda, nada más.

Este concurso está patrocinado por una marca israelí de aceites, por lo que la participación de la representante de Israel no se puso nunca en duda. Además, se aseguraba que la cantante es una superviviente de las acciones de Hamás el 7-O, por lo que el significado político de su actuación era notable. Las calidades en este evento televisivo se deben medir por métodos de medición geopolíticos, aunque existe una parte del sistema de votación que acostumbra a acercarse a las intervenciones sugerentes de entidad más cualificada.

No obstante, el misterioso sistema de televoto popular depara algunas sorpresas que levantan todas las sospechas, como que algunos países reciban cero puntos, y sea Israel la que gane en esa votación de una manera desorbitada, lo que la colocó en segundo lugar tras una bella y primorosa canción con influencias operísticas del representante de Austria.

Este evento es una bestial picadora teledirigida de esperanzas, sueños y de coherencias políticas y artísticas. Lo aberrante es que mientras cantaban en Basilea, en Gaza se seguía asesinando a palestinos inocentes. Sin perdón.