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TEHERÁN
EEUU ATACA IRÁN Y ESCALA LA GUERRA A LA REGIÓN

El «pacificador» Trump entra de lleno en la guerra de Israel al atacar Irán

Donald Trump mintió el jueves cuando fijó un plazo de dos semanas para que la diplomacia funcionara antes de decidir si atacaba la República Islámica, como le pedía Benjamin Netanyahu. El «pacificador», como le gusta autodenominarse, entró el sábado de lleno en la guerra iniciada por el régimen sionista bombardeando Irán. Teherán anuncia represalias y podría cerrar Ormuz.

Donald Trump compareció acompañado por JD Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth.
Donald Trump compareció acompañado por JD Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth. (Carlos BARRIA)

Las dos semanas de las que había hablado el presidente de EEUU, Donald Trump, para que la diplomacia hiciera su trabajo antes de decidir atacar a Irán han sido dos días. El magnate que se había jactado de no haber iniciado ninguna guerra en su primer mandato y había criticado a sus predecesores por involucrar a su país en conflictos bélicos en el extranjero metió el sábado de lleno a EEUU en la guerra que Israel comenzó hace once días al atacar la República Islámica.

EEUU, que se ha plegado a los deseos del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que pedía a Washington que se sumara a su guerra contra Irán, ha «devastado el programa nuclear iraní», pero no busca un cambio de régimen, aseguró el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien añadió que Trump «busca la paz, e Irán debería tomar ese camino».

Horas antes (madrugada en Euskal Herria), Trump había anunciado que «las instalaciones clave de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completamente y totalmente destruidas» en los ataques del Ejército estadounidense contra las plantas Fordow -a 100 metros de la superficie bajo una montaña, Natanz e Isfahan, que consideró «un éxito rotundo»-. En la publicación de redes sociales en la que anunció los ataques, Trump escribió que «AHORA ES LA HORA DE LA PAZ». No obstante, no desveló si los ataques han causado daños en las instalaciones iraníes.

Más tarde, medios iraníes informaron de «una fuerte explosión» en la provincia de Bushehr (sur), que alberga la única central nuclear del país.

Los bombardeos causaron heridos, pero «ninguno» presenta signos de «contaminación radioactiva», afirmó, por su parte, el Ministerio de Salud iraní, sin precisar el número de personas hospitalizadas.

En la operación Martillo de Medianoche, coordinada con Israel, participaron siete bombarderos B-2, aviones de combate estratégicos diseñados para penetrar defensas aéreas pesadas y realizar ataques de precisión, casi invisibles paras los radares, que lanzaron más de una docena de bombas GBU-57 de 13.600 kilos -capaces de destruir búnkeres a 60 metros bajo tierra- sobre dos instalaciones nucleares clave: Fordow y Natanz. Además, EEUU disparó misiles Tomahawk desde un submarino contra Isfahán.

Irán, que ha negado reiteradamente estar desarrollando armamento nuclear, intercambia ataques aéreos con Israel desde el pasado 13 de junio, cuando el Ejército israelí bombardeó instalaciones nucleares y militares en territorio iraní, mientras el país persa negociaba con EEUU un acuerdo sobre su programa nuclear.

La Organización de la Energía Atómica de Irán afirmó que esta «industria nacional» continuará «con los esfuerzos de miles de sus científicos y la motivación de sus expertos revolucionarios». Añadió que «tras los brutales ataques del enemigo sionista en los últimos días, al amanecer de hoy, las instalaciones nucleares del país en Fordow, Natanz e Isfahán fueron atacadas por los enemigos de Irán, en un acto brutal que contradice las leyes internacionales, especialmente el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)».

En un mensaje a la nación tras el ataque, Trump dijo que Irán debe elegir entre «la paz o una tragedia más grande que la que han visto en los últimos ocho días» y advirtió ante una posible respuesta de Irán, que subrayó que todas las opciones están sobre la mesa.

EEUU indicó ayer que su objetivo no es provocar un cambio de régimen de los ayatollahs, como insistió Netanyahu hace unos días. «No estamos en guerra contra Irán, estamos en guerra contra el programa nuclear iraní», declaró a la cadena ABC el vicepresidente JD Vance. Washington ha retrasado «considerablemente el programa nuclear iraní, ya sea años o incluso más», agregó.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio estimó que «el mundo hoy es más seguro y estable que hace 24 horas», pero afirmó que Washington está dispuesto a negociar con Irán, que niega querer dotarse del arma atómica. «Si lo que quieren son reactores nucleares para tener electricidad, hay muchos otros países en el mundo que lo hacen y no tienen que enriquecer su propio uranio, pueden hacerlo», declaró a Fox News.

Netanyahu, felicitó a Trump, por su «audaz decisión». «Trump y yo solemos decir: ‘La paz se logra con la fuerza’», señaló.

«PELIGROSA GUERRA»

Por lo pronto el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi estimó que EEUU e Israel decidieron «volar por los aires» las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, bajo la mediación de Omán.

«Esta agresión demostró que EEUU es el principal factor detrás de las acciones hostiles del régimen sionista contra la República Islámica de Irán», declaró el presidente de Irán, Masud Pezeshkian.

El Ministerio de Exteriores aseguró que EEUU ha lanzado una «peligrosa guerra» contra Irán «violando sin precedentes los principios más fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional». En ese sentido, consideró que estos ataques llevados a cabo en «connivencia criminal» con Israel demuestran «una vez más la profunda depravación y corrupción moral que rigen las políticas estadounidenses».

Araqchi, que hoy se reúne con Vladimir Putin insistió en que Irán se reserva «todas las opciones» para defenderse de los «indignantes» ataques de EEUU, que «tendrán consecuencias duraderas». Calificó la conducta de Washington de «extremadamente peligrosa, ilegal y criminal» y le acusó de «traicionar la diplomacia» y «cruzar todas las líneas rojas».

El Parlamento iraní pidió el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del tráfico de crudo por mar, una decisión que debe ser aprobada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, órgano del que forman parte el presidente Pezeshkian, varios ministros, tres representantes del líder supremo y figuras de las fuerzas de seguridad del país.

Irán lanzó ayer una treintena de misiles contra territorio israelí.



Europa emplaza solo a la parte agredida

Europa tampoco cuestionó ayer a los EEUU de Donald Trump al no condenar sus ataques contra Irán, realizar tibias declaraciones y emplazar solo a la parte agredida.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, obviando que es Trump quien lleva semanas mintiendo, dijo que Irán debe comprometerse «a una solución diplomática creíble» para «poner fin a esta crisis». La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, instó a «todas las partes a dar un paso atrás, a regresar a la mesa de negociaciones y evitar cualquier escalada adicional», para añadir que Irán no debe desarrollar armas nucleares.

En similares términos se expresaron los jefes de Gobierno de Gran Bretaña, Keir Starmer; Estado francés, Emmanuel Macron, y Alemania, Friedrich Merz, que han estado liderando las negociaciones de la semana pasada con Irán y que instaron a la República Islámica a sentarse a la mesa y entablar negociaciones con EEUU e Israel para encontrar una solución diplomática a una guerra que esos dos países iniciaron. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, le recordó a Macron durante una conversación telefónica que no fue Irán quien se levantó de la mesa. Los países europeos, varios de ellos potencias nucleares, insistieron en que Irán no debe dotarse de armas atómicas.

Ucrania fue más allá al apoyar los ataques estadounidenses alegando que respondierron a «acciones agresivas» de las autoridades iraníes al considerar que es «inaceptable que continúe su política de desestabilización de la seguridad en Oriente Medio».

China condenó «firmemente» los bombardeos de EEUU porque contribuyen a una «escalada de las tensiones en Oriente Medio», y llamó a todas las partes, «especialmente a Israel, a un cese el fuego».

También Rusia condenó los ataques, que calificó de «irresponsables», contra su principal aliado en Oriente Medio. El expresidente ruso Dmitri Medvedev señaló a través de su canal de Telegram que «hay países que están listos para entregarle directamente sus propias armas nucleares a Irán».

Varios países árabes condenaron unánimemente los ataques, que consideran una «grave amenaza» para la seguridad de Oriente Medio, y defendieron la urgencia de contener la situación en canales diplomáticos tras rechazar las soluciones militares. Las críticas más duras fueron las de Omán, Irak y Líbano, mientras que Arabia Saudí y Qatar mostraron más moderación.

El Gobierno de los huthíes de Yemen mostró su «pleno apoyo» a Irán y reafirmó el compromiso de sus fuerzas armadas «de estar listas para atacar barcos y buques de guerra estadounidenses en el mar Rojo».

Hamas tildó de «flagrante violación» del derecho internacional y de «escalada peligrosa» los bombardeos.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo sentirse «gravemente alarmado por el uso de la fuerza de EEUU contra Irán», y afirmó que «no hay solución militar» que sustituya a la diplomacia.GARA