Vingegaard, contra la anarquía del UAE en la Vuelta con menos vascos
Hoy arranca en Turín la 90ª edición de la Vuelta. Lo hace con un claro favorito, Jonas Vingegaard. Enfrente, los nombres del UAE, con Joao Almeida y Juan Ayuso. Mikel Landa, Xabier Mikel Azparren y Markel Beloki componen la representación vasca.

Tres semanas de ciclismo dan para mucho. Pero todo lo que no sea ver a Jonas Vingegaard de rojo en el podio de Madrid será una sorpresa. El danés se presenta en la Vuelta como principal candidato tras ser superado por Tadej Pogacar en el Tour, pero con una diferencia abismal sobre el resto.
Será la tercera ronda española para el ciclista del Visma (en las dos anterirores ganaron sus compañeros Roglic y Kuss) y espera sumarla a un palmarés ya brillante. Para cumplir el objetivo tendrá un equipo a la altura, comenzando por el propio Kuss o Matteo Jorgenson. Como principales rivales, aunque envueltos en muchas incógnitas, aparecen los puntales del UAE, Joao Almeida y Juan Ayuso. El portugués llega sin correr tras su caída y retirada del Tour, mientras que el valenciano abandonó el Giro y desde entonces solo ha corrido Donostia y Getxo, sin especial brillo.
Un Giulio Ciccone inspirado, perlas italianas como Antonio Tiberio o Giulio Pellizzari, Felix Gall, Egan Bernal, Jai Hindley, Ben O'Connor o Matthew Riccitello son otros de los que pueden plantearse la general como objetivo.
SOLO TRES VASCOS
Quien no parece que vaya a meterse en esos fregados es Mikel Landa. El alavés se ha recuperado de las lesiones sufridas en la primera etapa del Giro, pero llega corto como para plantearse una batalla a tres semanas. Por el contrario, apunta que lo que «me pide el cuerpo» es luchar por alguna victoria de etapa, algo que se le resiste desde hace años. «La Vuelta a Burgos me sirvió para quitarme el miedo. Llego con ambición y ganas y, ahora, a ver cómo responden las piernas», explicó el alavés. Asegura que la espalda en momentos de máxima exigencia le va a responder, aunque «la condición no es buena».
Junto al de Murgia, componen la exigua representación vasca Xabier Mikel Azparren y Markel Beloki. Es la menor participación vasca en la historia de la Vuelta. El del Q36 se ha convertido en un corredor de confianza de Tom Pidcock y en el caso del gasteiztarra del EF tendrá libertad, ya que su equipo viene sin aspiraciones a la general.
10 FINALES EN ALTO...
Y es que el recorrido invita a ello. Las oportunidades para los esprinters se pueden contar con los dedos de una mano. Ahí destacan Mads Pedersen, mucho más que un esprinter, que llega tras exhibirse por las carreteras de Dinamarca y que a buen seguro se dejará ver, y Jasper Philipsen.
Frente a las pocas opciones para hombres rápidos, destacan los finales en alto. Un total de 10. Será clave en la resolución de la clasificación general, pero también ofrecerá oportunidades para que los escaladores busquen triunfos de etapa mediante escapadas. Algo habitual en la Vuelta.
Desde los finales en alto de Italia, pasando por Andorra, grandes cimas como L'Angliru y la Farrapona o el desenlace final en la Bola del Mundo madrileña. Por el camino, dos etapas 100% vascas.
... Y DOS ETAPAS VASCAS
La décima etapa saldrá desde el sur de Nafarroa, en Sendaviva, para recorrer el herrialde hacia el noreste y terminar en la estación de esquí de Larra-Belagua. Por el camino, el alto de las Coronas, de tercera categoría, además de algunas subidas no puntuables. Parece una jornada propicia para que una fuga se juegue la victoria de Izaba hacia arriba.
Al día siguiente, el pelotón se traslada a Bilbo para disputar una de las etapas mejor diseñadas de esta edición. Siete puertos puntuables en apenas 157 kilómetros dan pie tanto a emboscadas que pueden voltear la general, así como a fugas de calidad. Los altos del Vivero y Pike en el tramo final prometen batalla.

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