Un Alavés muy enérgico acaba con la imbatibilidad del sorprendente Elche
Victoria plenamente convincente ante un Elche que no conocía la derrota en estos ocho primeros partidos. La presión de la primera parte asfixia a los de Sarabia y el partido se remata en el último cuarto de hora. Tenaglia, Yusi o Ibáñez, sobresalientes.

La hinchada del Alavés celebró por todo lo alto el partidazo de su equipo y una victoria de cierto prestigio dada la marcha del Elche en su retorno a Primera División. Un gol de penalti claro de Carlos Vicente y otro a la contra de Toni Martínez, en cinco minutos en la recta final, hizo justicia al derroche físico de los babazorros, que vuelven a apuntar alto. Boyé lo selló en el minuto 94.
El partido comenzó algo desangelado por el horario, la lluvia y la ausencia de Arabako Garrasia, que entró más tarde tras denunciar en la calle el genocidio palestino. Choque de estilos: un Elche al que no le quema el balón frente a un Deportivo Alavés buscando el robo y salir pitando hacia la portería. Con ese fin, Coudet apostó por Calebe y Abde en las bandas. Carlos Vicente de nuevo fue suplente en una decisión que crea debate.
Este sorprendente Elche quiere tiki-taka pero no desdeña otras opciones, como lanzar en largo a sus dos poderosos puntas o salir en conducción. De ahí vino la primera ocasión visitante, en una cabalgata de Aleix Febas que remató Rafa Mir a los guantes de Sivera. Pero apenas en dos minutos respondió Jonny con un chutazo que sacó el guardameta Iñaki Peña a córner. Y en el 20 Pablo Ibáñez pudo mandar a la red una internada de Calebe hasta el palo.
Encadenó en esa fase media docena de corners el Alavés, para desesperación del sancionado Eder Sarabia enjaulado en una cabina. Estaban más enérgicos los babazorros, como manda el manual del Chacho. Yusi se lució en una ruleta y luego en un disparo tras regate. Atacaba con todo y con todos el Alavés. Calebe estaba enredador pero tuvo que dejar sitio a Carlos Vicente en el 36 tras notar molestias. Al descanso se fueron los locales con diez disparos acumulados pero sin el gol que habían merecido de sobra.
PINCEL FINO EN EL CAMPO
A punto estuvo de lograrlo Antonio Blanco a la vuelta de vestuarios, con un tiro desde fuera del área. Cabía la duda razonable de si el Alavés lograría mantener el ritmo. Hacia el minuto 55 se notó que no había tanta intensidad en las disputas, con lo que el Elche empezó a sentirse más cómodo. Con todo, Tenaglia rozó el gol de cabeza y Toni de semichilena. Acto seguido un centro de Valera se paseó por la raya de la puerta de Sivera. El partido era de 1-X-2 en ese momento.
Buscó dar el hachazo Coudet con triple cambio, metiendo pincel fino al campo: Guevara, Denis y Aleñá. Acto seguido llegó el penalti de Álvaro Núñez, claro al cortar con la mano un cabezazo marca de la casa de Tenaglia. Vicente no se cortó; gol buscando la escuadra y justicia en el tanteador. Todavía lo celebraba la grada cuando Affengruber (pedazo de central moderno) derribó a Toni enfilando ya portería: roja directa y camino despejado a la victoria. El propio delantero cerró el partido con un 2-0 en un disparo ajustadísimo a la contra, en cinco minutos fantásticos. Mendizorrotza era una fiesta, que no apagó el 2-1 de André Silva... y que dure.
JUGAR «SIMPLE»
El entrenador del Elche, Eder Sarabia, destacó que «el Alavés hace cosas simples pero las hace muy bien». Eduardo Coudet, después, señaló que «intentamos sostener una idea de juego que hemos cambiado de la temporada pasada a esta. Lo mas difícil en el fútbol es jugar simple. Me gusta que mi equipo haga cosas simples».
«Todos hicieron un gran trabajo y seguimos con esa competencia que nos va a hacer mejores», finalizó el técnico del Glorioso, al que le gusta tener dificultades para hacer un once a causa de esto.

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