El presidente de la mesa de Belate niega que votara en último lugar
Jesús Polo, el técnico que presidía la mesa de contratación y sobre el que la derecha ha volcado todas sus sospechas de corrupción, negó ayer que votara en último lugar, sabiendo las puntuaciones del resto. Rompió un silencio de meses en la comisión de investigación del Parlamento, pero no pudo aportar la documentación que corrobore su versión.

La adjudicación de las obras para la duplicación de los túneles de Belate constituye el elemento nuclear de la comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta trama en torno a Santos Cerdán en Nafarroa. Además de ser la de mayor cuantía, esta concesión es la única que se corresponde con la etapa de María Chivite en el poder, dado que en las otras cinco concesiones que recibió Servinabar (la empresa de Antxon Alonso que la UCO relaciona con Santos Cerdán) son de la etapa de Uxue Barkos en el Gobierno. La comparecencia de ayer prometía ser una de las más interesantes. Y lo fue.
Jesús Polo es el funcionario que presidió esa mesa de contratación y contra el que se centran las sospechas de actuación irregular. El secretario de esa misma mesa apuntó contra él, acusándole de haber votado en último lugar alterando el resultado. Y, tras permanecer durante meses sin defenderse, Polo negó haber puntuado el último.
Según lo que se sabía hasta la fecha, antes conocerse las puntuaciones de Polo, quien iba a hacerse con las obras era Mariezcurrena, cuyo proyecto había obtenido un promedio de 45,76 puntos, mientras que la UTE de Servinabar, Acciona y Construcciones Osés se había quedado en 45,3.
Con las puntuaciones de Polo, el sentido de la concesión cambió al quedar los promedios en 44,88 (Mariezcurrena) frente a 46,22 (Servinabar, Acciona y Osés).
Fue el hecho de que Polo hubiera votado supuestamente conociendo las puntuaciones del resto lo que motivó a la Oficina de Buenas Práctica y Anticorrupción de Nafarroa (OANA) a considerar la adjudicación como «nula de pleno derecho». Pero Polo sostuvo que esta versión, que lleva meses circulando y que se sostiene en el voto particular del secretario, es falsa.
Según reveló, él tuvo listas sus valoraciones el 15 de mayo. Y otros dos de los técnicos votaron días después. Uno entregó las puntuaciones el 26 y otro en fecha cercana a esta. Polo no fue capaz de precisarlo porque, para complicarlo más, recibió este voto en papel.
«Cada uno de nosotros hicimos una valoración. Yo hice la mía con arreglo a mi criterio, lo mismo que los demás hicieron la suya con total libertad también -aseguró-. Además, mi valoración la hice el 15 de mayo de 2023. Los técnicos de mi servicio la hicieron el 11 de mayo y los jefes de servicio, uno la hizo el 26 de mayo y el otro me la entregó en papel, no recuerdo la fecha exacta».
No fue capaz, sin embargo, de acreditar la revelación, pues asegura que, una vez se jubiló, los archivos y el correo que tenía como funcionario fueron borrados. Y su equipo físico también habría sido «formateado», lo que, por otra parte, encaja con el funcionamiento normal de la Administración.
También se defendió con el argumento de que, en sus puntuaciones técnicas, Acciona no quedó la primera, sino que a él le gustaba más el proyecto de Dragados.
GUERRA ENTRE «JURÍDICOS» Y «TÉCNICOS»
El presidente de la mesa fue sometido a un interrogatorio de tono judicial por parte de las distintas fuerzas. Más allá de la revelación citada, Polo recordó que ha presidido otras 45 mesas de contratación y que, en todo el Gobierno, apenas hay gente con su perfil y experiencia (funcionario de carrera e ingeniero de Caminos y Puentes) y que las otras dos personas capaces no estaban disponibles, por problemas de salud, para presidir la mesa.
Sobre la existencia de tres votos particulares y del «jaleo», como lo calificó, que hubo en esta mesa de contratación, Polo lo incardinó en una suerte de pelea entre los miembros con perfil de ingeniería (los «técnicos», como los denominó) y los de perfil jurídico.
El presidente de la mesa reconoció que tuvo presiones para resolver, pero que no tenían que ver con qué empresa recibiría la concesión, sino con los plazos fijados por Bruselas para las obras.
Requerido una y otra vez por UPN por los vínculos de Servinabar y Cerdán, Polo se escudó en «¿y qué iba a saber yo de eso?». Cabe remarcar que los audios se conocieron años después de que se produjera la adjudicación y que no hay mención expresa a Belate en estas grabaciones.
Adolfo Araiz, de EH Bildu, reaccionó con sorpresa y hasta con un punto de enfado a la revelación de Polo de que él votó en tercer lugar. «Conocer esto antes nos habría ahorrado horas de elucubraciones y de sudores», le reprochó Araiz.
RUMORES
Polo confirmó que existían rumores, y que estos llegaron a verbalizarse en una reunión de la mesa de contratación, de que el sentido de la concesión en favor de la UTE en la que estaba la empresa de Antxon Alonso se sabía previamente. Y recriminó al secretario, Lorenzo Serena, no haberlo reflejado en el acta.
Añadió también que él preguntó por cuál era el origen de esos rumores, pero que nadie se lo aclaró.
Para Javier Lekunberri, Polo es una víctima. «Siento que tenga que estar ahí. Algunos necesitan hacerle culpable para que su relato tenga un atisbo de realidad. Si usted no es culpable, se les cae todo el relato. Es una pena», manifestó el portavoz del PSN.
En cuanto a los motivos por los que siguió adelante con la concesión, pese a los votos particulares de tres de los ocho miembros, Polo se justificó en ese mal ambiente, en las faltas de respeto, en lo ofensivo de esas acusaciones y en los plazos de Europa.
Añadió también que, de haberse apartado, como le sugirió Serena, esto hubiera podido ser leído después como una confesión de culpabilidad.
Hoy comparecerá en esta misma comisión Serena, el secretario, quien ha sido hasta la fecha la voz más crítica con la forma en que se realizó la adjudicación y quien puso a Polo en la picota.

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