Aritz INTXUSTA
IRUÑEA

El cese de su director gerente evidencia el bloqueo que atraviesa Osasunbidea

El consejero de Salud navarro, Fernando Domínguez, comunicó el cese del director gerente del Servicio Navarro de Salud de forma un tanto sorpresiva y, además, sin tener sustituto. Bajo una despedida con buenas palabras, la situación de Osasunbidea no pasa por el mejor momento y los principales objetivos siguen atascados.

El consejero y el gerente cesado, en una visita al hospital de Lizarra.
El consejero y el gerente cesado, en una visita al hospital de Lizarra. (GOBIERNO DE NAFARROA | FOKU)

El consejero de Salud, Fernando Domínguez, comunicó ayer en un vídeo corto el cese de Alfredo Martínez, el director gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. La versión del Gobierno es que la decisión se ha tomado para dar un «reimpulso» al Servicio Navarro de Salud en el ecuador de la legislatura, lo que no encaja bien con el hecho de que no tengan todavía sustituto.

Alfredo Martínez lleva como director gerente de Osasunbidea dos años. Su cargo constituye la cúspide del sistema navarro de Salud. Cobra 99.000 euros anuales, 25.000 más que el consejero que lo ha cesado, y 15.000 más que la propia María Chivite.

«Ha sido una decisión muy difícil pero ahora nos toca seguir trabajando y mirar al futuro; por eso, estamos avanzando ya en el relevo y en el corto plazo lo comunicaremos oficialmente», aseguró en esa grabación el consejero.

El vicepresidente Félix Taberna no pudo ofrecer aún una fecha para encontrar al sustituto, más allá de asegurar que esto sucederá «en breve». Sí que deslizó que probablemente haya más cambios: «Me figuro que, aprovechando un puesto clave, como es la dirección gerencial de Osasunbidea, se procederá a los cambios que estime el consejero».

Lo cierto es que en los últimos meses los principales retos que se había propuesto el consejero no están teniendo los avances que se esperaba.

El atasco más evidente es el de la nueva Ley de Salud, que se esperaba para finales del año pasado, pero que tras pasar por exposición pública quedó claro que no contaba con el apoyo suficiente, porque el borrador planteaba la conversión del sistema en una empresa pública y esto escandalizó al resto de fuerzas progresistas y a los sindicatos.

En primavera, el consejero se comprometió a entregar un nuevo texto con más cambios en aras a alcanzar ese consenso en el Parlamento. Pero esa nueva versión sigue sin llegar.

Lograr esa ley, con la que se pretende sustituir a la que ha servido de marco para Osasunbidea durante 35 años, era la principal promesa del consejero, su herramienta para encarrilar todo lo demás.

Y mientras, la situación en las listas de esperas no se está aliviando al ritmo que se comprometió, llegando el consejero a barajar la necesidad de una «auditoría» en el servicio de Traumatología, lo que ha sentado mal en el área.

A inicios de septiembre (tras el parón del verano), la espera media era de 109 días para una cirugía y de 81 para una consulta con especialista.

Este lunes, el Sindicato Médico inició otra de sus huelgas y asegura que la extenderá hasta noviembre. Denuncia la «insoportable sobrecarga laboral de los facultativos que imposibilita dedicar el tiempo médico necesario a los pacientes, junto con el exceso de horas de trabajo por encima de jornada». En 2023 lograron una subida salarial de 400 euros, pero el seguimiento de la protesta actual de inicio está siendo menor.

Nafarroa, por otro lado, arrastra un problema de falta de captación de facultativos. Apenas la mitad (55%) de los MIR que terminaron en 2025 su formación en Nafarroa se han quedado en Osasunbidea, según indicó el propio Domínguez en una respuesta parlamentaria el 10 de octubre.