Reunir a los niños del Orbaibar para salvar su último colegio rural
Los niños de los pueblos pequeños de Orbaibar son trasladados hasta Tafalla para su escolarización. Por el camino, dejan atrás el último colegio del valle, en Barasoain. Muchos rechazan el traslado y se quedan allí, en el centro más cercano a sus casas. Familias y ayuntamientos del valle piden a Educación comarcalizar el centro.

El valle de Orbaibar, la Valdorba, mantiene estable su población en torno a los 2.100 habitantes, aunque sufre de un envejecimiento muy rápido. En la mayoría de los más de 20 pueblos que la conforman no nacen niños. Algunas localidades están abandonadas o semiabandonadas, otras cobran vida únicamente en verano. Y en las que sí sigue habiendo bebés, estos son cada vez menos frecuentes.
Hubo diez nacimientos en 2023. El año anterior, fueron siete. Diez años atrás, lo común era superar los veinte. En 2009, se alcanzó el pico de 33.
En Orbaibar existe una única escuela. Se encuentra en Barasoain. Con 594 habitantes (datos de 2024), es la localidad más grande del valle y se encuentra pegada a Garinoain, la segunda mayor, donde viven otras 526 personas. Ambos se ubican a pie de valle, junto a la N-121, que corta a Nafarroa en vertical.
La mayoría de los pueblos de Orbaibar, a excepción de Puiu y los que quedan en la carretera de Olleta, pasan por Barasoain y Garinoain cuando viajan destino a Tafalla, ubicada a diez kilómetros hacia al sur.
El colegio de Barasoain no es comarcal, sino rural. Esto implica que Educación traslada a los alumnos del resto de pueblos hasta el colegio Marqués de la Real Defensa, en Tafalla. Aunque el taxi tenga que pasar a unos pocos cientos de metros del colegio barasoaindarra.
NUEVO PILAR PARA LA EUSKALDUNIZACIÓN
Antes de 2018, esta circunstancia se encontraba sujeta a la polémica por los derechos lingüísticos, dado que la escolarización en euskara pasaba por la ikastola privada de Tafalla, al ser zona no vascófona. Desde ese año, existe una línea de modelo D en el colegio de Barasoain y, con oscilaciones según el curso, los niños de Orbaibar se están repartiendo aproximadamente a partes iguales entre uno y otro modelo. Este colegio, por tanto, ha pasado a ser también el principal motor para la conservación del idioma propio en Orbaibar.
Toda la comunidad educativa del colegio de Barasoain, Martín de Azpilcueta, lleva años reclamando la comarcalización del centro. Esto es, que Educación asigne como centro de referencia para el valle al colegio de Barasoain en lugar del centro de mayor tamaño en Tafalla.
Que Educación tenga designado a Tafalla como centro de referencia no implica que los estudiantes del valle acaben en esta pequeña ciudad. De facto, es semicomarcal ya, puesto que la mayoría de familias optan por Barasoain.
Según las cifras de Educación, solo 15 niños, entre Infantil y Primaria, bajan desde el valle a Tafalla, donde hay un centro católico, además del público. Mientras, en el colegio rural cuentan con 62 alumnos que estudian por grupos interredades divididos en los modelos de castellano y euskara.
Los ayuntamientos afectados Barasoain, Garinoain, Oloriz, Untzue y Leotz -que agrupan a los 26 pueblos a excepción de Puiu, que por localización y tras una consulta popular prefiere continuar en Tafalla- respaldan a sus vecinos y abogan por la comarcalización.
TRABAS PARA QUEDARSE EN EL VALLE
Esther Marote vive en Oloriz. Su hijo mayor empezó la escuela en Tafalla, pero cuando varias familias lograron que se abriera la línea en modelo D en Barasoain, le cambió de centro.
Esto implica que ha dejado de percibir ayudas de comedor. Educación solo le compensa con un cheque trimestral de 183 euros para toda la familia y ya nadie recoge a sus hijos (ahora tiene dos) para llevarlos al cole.
Pero ella lo prefiere así. «Que un niño de Oloriz vaya a Tafalla, supone que lo levantas a las siete para que coja un autobús a las ocho y llegue al colegio a las nueve. Y que, por la tarde, no vuelva hasta las seis. Es lo que viví con mi hijo de tres años, que lo recogíamos medio dormido», asegura.
El coste del comedor para una familia desplazada desde un pueblo hasta el centro comarcal de Tafalla está en torno a los 30 euros por hijo, mientras que el comedor de la escuela rural de Barasoain cuesta unos 130.
«Escolarizar en Barasoain acarrea una penalización económica, pero a nivel familiar, de conciliación y de generar un sentimiento de pertenencia, compensa», asegura esta madre.
Marote es muy crítica con la postura que adopta el Departamento de Educación y la ve incoherente. «Están consiguiendo que llevar a tus hijos a una escuela rural se convierta en un acto casi de militancia».
Marote no nació en Oloriz, sino en Valencia. Su pareja es argentina. «Cuando vinimos a este pueblo, en 2011, había quince niños. Hoy cinco de ellos se han ido a la ciudad, por las facilidades que les ha supuesto. Las familias con críos se marchan de los pueblos por cosas como estas: un colegio cerca, no tener que andar con el coche a todas partes para las extraescolares… No me lo tiene que contar nadie. Aquí lo hemos visto».
Por todo lo demás, ella considera que «este es un valle muy vivo, donde la juventud está muy organizada y plantea iniciativas. También las mujeres y lo mayores están muy activos».
INCOMPRENSIÓN EN EL CENTRO
Educación se opone a fijar al centro rural como el de referencia, aportando motivos logísticos sostenidos en proyecciones de alumnado que en el colegio no se comprenden bien o que son erróneas, pues incluyen a Puiu, que se ha colocado fuera del planteamiento.
«Hablan de falta de espacio, pero no contemplan que reorganicemos el que tenemos. Que empleemos de forma diferente el aula de orientación que se usa solo unas horas a la semana o se le dé un uso doble a alguna sala. Con cambios de este tipo podría solucionarse. Ya sabemos que el comedor es pequeño, pero se pueden hacer dos turnos. Pegas así son las que lo están bloqueando», señala el director del colegio, José Alcalde.
Opina que comarcalizar mejoraría la gestión de los recursos humanos al poder ampliarse la jornada de algunos profesionales. Dejando fuera a los profesores de religión, hay 13 docentes, pero más de la mitad no tienen completa su jornada, lo que redunda en una menor estabilidad, algo que impacta negativamente sobre el alumnado.
«Mantener vivo el colegio aquí es un derecho de los niños y una apuesta de futuro para el valle. No queremos que la escuela muera y arrastre al valle con él. Queremos que los niños estudien aquí, que desarrollen apego hacia la Valdorba y sus vecinos. Y estamos convencidos de que contar con una escuela comarcal, propia del valle, ayudará a atraer población», comenta Nora Lecumberri, de la asociación de madres y padres.
Lecumberri intervino en el Parlamento el 15 de octubre para defender la comarcalización. Abajo, en Sarasate el resto de familias protestaban con una pancarta que decía: «Valdorba rural, también comarcal. Ibar bat, eskola bat».
Todas las formaciones políticas alabaron el trabajo y el estudio realizado por la comunidad educativa defendiendo la comarcalización. Obtuvieron un respaldo que fue desde UPN hasta EH Bildu.
Y aunque el portavoz del PSN, partido que dirige el Departamento, estuvo esquivo, la comparecencia sirvió para que la comisión realice una visita al centro.
«Salimos a gusto, de subidón. Sobre todo, porque te liberas. En el debate sacamos todos los temas peliagudos: la despoblación, los alumnos que estudian en la ciudad y que parecen ‘de primera’ y los de los pueblos, que son ‘de segunda’. Somos conscientes de que al Parlamento no le compete, de que es cosa del Departamento y de que igual tendremos que seguir haciendo ruido para que no vuelva el silencio. Al menos, van a venir a ver la escuela. Seguimos adelante», señala.

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