La primera final, en el saco
Los hombres de negro no necesitaron esforzarse para batir a un Valladolid que dio una imagen pésima.

VALLADOLID 57
BILBAO BASKET 81
Bilbao Basket respira hondo. Cierto que el Baloncesto Valladolid no ejerció siquiera de sparring de los hombres de negro, pero estos precisaban ganar, y a fe que lo hicieron con todas las de la ley. Raül López fue el timonel perfecto de la escuadra bilbaina, que sumó su segunda victoria liguera permitiéndose el lujo de guardar fuerzas. En un pabellón Pisuerga helado salvo por la afición bilbaina, Rafa Pueyo y los suyos pudieron marcharse con la sensación de haber cumplido y con la primera «final» en el saco.
El alivio por la suerte de la entidad vizcaina no puede, empero, ocultar la desazón de contemplar un equipo como el Valladolid que, si no estuviera en la ACB, no existiría.
Más parecido a una ETT y con una eventualidad extrema de su plantilla, los comandados por Ricard Casas -este entrenador tuvo un buen merecido prestigio allá por 2006, pero ahora parece más preocupado por lucir elegante- dieron un clínic de vergüenza ajena. No fueron un equipo ni por un segundo. Cedieron la batalla por el rebote sin ofrecer casi resistencia, y sus jugadores se debatían entre el maquillaje de sus números -véase el último cuarto del jamaicano Omari Johnson-, la desidia -un pase de Sinanovic a la mano de su base se fue por la línea de banda- y la impotencia -Haritopoulos cerca estuvo de tener una riña con Hervelle-.
Todo ello no resta mérito al buen hacer de Bilbao Basket, pero sí muestra a su rival, un Valladolid que ha tenido en sus filas a gente como Sabonis, Homicius, Oscar Schmidt o Tikhonenko, como un cuerpo gangrenado en proceso de descomposición; ejemplar de cómo no tiene que ser un club.
Seriedad sobre todo
Naturalmente, los hombres de negro no tienen la culpa de que su adversario de ayer diera pena. Ellos, que compartían una única victoria en su casillero junto con los pucelanos, debían hacer su trabajo, y a esa seriedad se entregaron de inicio.
Resultó encomiable la profesionalidad de gente como Gabriel, Hervelle y ante todo Raül López, ya que de su mano salió todo lo bueno del partido. Mumbrú se reenganchó al partido tras el receso, ya que durante la primera mitad parecía contagiado por la incapacidad rival, llegando a firmar una valoración de -7 en varios momentos.
Tras el 11-16 del primer cuarto, los de Rafa Pueyo apretaron un poco más atrás y empezaron a meterlas de tres en tres. Los vallisoletanos ni veían por dónde les caían los golpes, mientras que Bilbao Basket buscaba no aflojar para evitarse sorpresas.
El triunfo de ayer no es representativo de nada sino de la seriedad de la plantilla bilbaina, que a pesar de los muchos problemas que están viviendo en este año 2013, no se comporta como el Baloncesto Valladolid.
Pueyo: «Nos hacía falta esta victoria y nos va a venir muy bien»
«Nos hacía mucha falta», reconocía un Rafa Pueyo al fin relajado, que se mostró «contento» sobre todo con el trabajo defensivo de los suyos, sobre todo después del receso, impidiendo que el Valladolid «regresara al partido».
«Era un partido muy importante porque queremos salir de esa parte baja de la clasificación. El equipo ha salido muy concentrado y con mucha energía», añadía el entrenador.
«Pero solo tenemos dos victorias y debemos sumar más. Anímicamente nos viene bien y espero que lo refrendemos con más victorias. Debemos empezar a enlazarlas», recalcó. A. G.

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