Una plantilla que responde
Arrasate ha utilizado ya 24 jugadores en 15 partidos y todos menos los tres debutantes del filial han jugado al menos 200 minutos.

La victoria de la Real en Cornellà fue el triunfo de una plantilla que responde ante todas las dificultades. Con seis jugadores que no pudieron viajar a Barcelona por lesión, otros dos que no estaban en condiciones de salir de inicio por precaución como Elustondo y Pardo y un Iñigo Martínez que se retiró lesionado, la Real remontó a un Espanyol que había tenido tres días más de descanso y se encontró el partido que quería.
Sumar 23 puntos en 15 jornadas con la sobrecarga de lesiones y de partidos es un grandísimo éxito. Basta con recordar que en la temporada 2003-04, con dos partidos menos en la Champions por no jugar la previa y sin condicionar por ello la pretemporada y sin perder a ningún jugador básico, la Real sumó 15 puntos en los primeros 17 partidos, en los que coqueteaba con la zona de descenso.
La pasada temporada, con un partido a la semana, la Real tenía dos puntos menos, 21, y aún le faltaba jugar y perder con el Real Madrid. Los blanquiazules se han enfrentado, y han perdido, con los tres dominadores, y en los otros doce partidos llevan seis victorias, cinco empates y una única derrota en Vallecas, el único equipo que no le triplicaba en presupuesto que ha podido ganarles esta temporada.
Premio a la continuidad
El Consejo apostó con buen criterio por dar continuidad al mismo grupo que logró el cuarto puesto y, a pesar de la pérdida de Illarramendi, de la escasa aportación de los dos fichajes, del cúmulo de lesiones y del desgaste de jugar cada tres días, la plantilla ha respondido en la Liga, que es donde Arrasate ha repartido más los minutos.
El técnico de Berriatua ha utilizado a 24 jugadores en 15 partidos y todos menos los tres debutantes del filial han jugado al menos 200 minutos. Como referencia, en los 19 partidos de la primera vuelta de la pasada temporada solo 18 jugadores, entre ellos los dos porteros, disfrutaron en toda la primera vuelta de 131 minutos.
En toda la temporada no jugó ningún jugador del filial y Arrasate ya ha dado la oportunidad de debutar a Gaztañaga, Sangalli y Zaldua, los dos últimos con una titularidad. Javi Ros jugó en toda la Liga 72 minutos y en quince partidos ya lleva el triple, 206, con dos titularidades.
Hay jugadores mejores que otros, con dos individualidades como las de Griezmann y, en menor medida, Carlos Vela, que han sido determinantes con sus doce goles en la racha de 16 puntos en los últimos siete partidos, pero lo importante es que el resto responde a las continuas pruebas a las que les han sometido las lesiones y su participación en la Champions.
En la máxima competición continental sí ha habido menos rotaciones y han jugado casi siempre los mismos y es cuando peores resultados se han obtenido. Y no porque la plantilla no responda o porque no haya fondo de armario, sino sencillamente porque la Real, con los mejores jugadores, ha sido inferior a los rivales que ha tenido en la fase de grupos, aunque tiene la oportunidad el martes que viene de desquitarse con un triunfo ante su afición con el Bayer Leverkusen.
La Copa, el eterno problema
Ese debe ser el próximo objetivo de la Real, que hasta ahora ha respondido bien en las prioridades que se ha marcado. En el inicio de temporada el primer objetivo era pasar la previa por lo que suponía deportiva y económicamente y, a partir de ahí, la prioridad es la Liga.
Y lo menos importante es la Copa, un torneo en la que la afición tiene un especial deseo de llegar lejos, pero que supone un problema. Se suele decir que es la única oportunidad para los equipos que no tienen la dimensión económica de Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid de ganar un título, pero tal como está diseñada la competición copera ahora, con eliminatorias a doble vuelta y tantas diferencias con los grandes, es impensable. Lo mejor que le puede pasar a la Real, aunque sea antipopular decirlo, es quedar eliminada en primera ronda, lo que le sucedió el año pasado con el Córdoba o el del sub- campeonato con el Zaragoza.
Pasar eliminatorias implica jugar en enero todos los miércoles Copa y en el más optimista supuesto enfrentarse en semifinales casi seguro con el Barcelona. Las opciones de llegar a la final, lo único que merece la pena de la Copa, son mínimas y las energías que se gastan muchas.
Enero es un mes clave para la Real porque va a jugar contra los tres equipos que tiene ahora más cerca en la clasificación: Athletic, Villarreal y Getafe. Generalmente los equipos que no son grandes y llegan lejos en la Copa lo pagan en la Liga y quedar eliminado pronto es una ventaja. El problema es que la Real no puede salir a perder en Algeciras, pero lo que sí debería hacer es utilizar esta competición para dar minutos a los que menos han jugado y a jugadores del filial para ver cómo responden ante Primeras y llegar con ellos hasta donde se pueda.

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