Contemplar el pasado o saber levantarse y caminar, el regreso de Bilbao Basket a Charleroi
No es la primera vez que Bilbao Basket visita el Spirou Dome, pero lo cierto es que la última vez fue la más amarga: la derrota de la final de la Eurocup ante el Lokomotiv Kuban. Ahora, los hombres de negro vuelven con la idea no de ganar nada, sino para seguir adelante en Europa.

Aquel 13 de abril. Podía haber sido Eibar, en 1931, proclamando la II República un día antes que en el resto del Estado español. Pero no, era Charleroi en 2013, fecha de uno de los partidos más importantes de la historia de Bilbao Basket, ya que disputaba la finalísima de la Eurocup ante el Lokomotiv Kuban de Krasnodar. Después de caer en semifinales en Turín 2009 y Gasteiz 2010, los hombres de negro daban un paso más y llegaban al Spirou Dome dispuestos a ganar su primer gran trofeo, amén de regresar a la Euroliga la próxima campaña.
Aquel 13 de abril llegaba después de una semana convulsa. El patrocinio de Uxue empezaba a manifestar a las claras que no podría hacer frente a los pagos y hasta se llegó a insinuar una huelga de los jugadores tras la final europea. El día 10 Gorka Arrinda debía saltar a la palestra para anunciar que «tardaremos más o menos en pagarlos, pero los contratos de todos los jugadores están garantizados, y ellos tienen el pleno convencimiento de que van a cobrar el cien por cien». Además aquel día el máximo accionista de Bilbao Basket pronunció unas palabras llenas de optimismo sobre el lugar de los hombres de negro en el basket continental: «Nuestro hábitat natural es Europa y, como proyecto, estaríamos entre los quince mejores del continente. Con todo el respeto, la Eurocup se nos queda pequeña, y creo que podemos competir perfectamente en la Euroliga si se puede sostener la estabilidad económica del club». Un par de semanas más tarde, la Diputación de Bizkaia salvaba, literalmente, a Bilbao Basket de desaparecer, un peligro que hasta el propio Gorka Arrinda llegó a reconocer. La entidad foral liquidaba sus tres años de contrato en uno, abonando el dinero correspondiente.
Pero aquel 13 de abril llegaba con las ilusiones puestas no en patrocinadores, mecenas, entidades públicas o milagros, sino en la opción real de ganar un título que respondiera a la ilusión de la afición bilbaina y a las grandilocuentes afirmaciones de Arrinda. Un día gris en una ciudad de la misma tonalidad, en la que el único calor real de la fanaticada llegaba de Euskal Herria. Una auténtica marea negra que se hizo sentir en la grada y fuera de ella, porque de veras creía en su equipo y quería compartir su suerte.
Pero el título viajó a Krasnodar. Aunque los hombres de negro se conocían el Spirou Dome a la perfección -no en vano lo habían visitado las tres veces que disputaron la Eurocup, ganando las tres veces con rentas entre los 13 y los 20 puntos-, aquel 13 de abril de 2013 pareció que pisaban la cancha belga por primera vez. Hasta ¡diez! bandejas erraron los bilbainos. Los jugadores notaron el peso de la responsabilidad más que nunca, los duros aros no tuvieron conmiseración y escupieron cada balón que vacilaba en entrar, haciendo que el encuentro frente al Lokomotiv Kuban se convirtiera en un quiero y no puedo continuo hasta el 64-75 final.
«No nos han salido las cosas. Hemos fallado muchas cosas fáciles, canastas estando solos que eran detalles que nos metían en el partido. La suerte también cuenta en una final y no ha estado de nuestra parte», se resignaba el capitán Alex Mumbrú.
«Muchos retos que superar»
«Hemos hecho una competición maravillosa. Hemos llegado a la final, hemos disfrutado con nuestra gente, hemos luchado hasta el final, pero no han salido las cosas. Hay que seguir trabajando, porque todavía nos quedan muchos retos por superar», añadía el entrenador Fotis Katsikaris con la derrota aún caliente. «Seguiremos luchando por seguir creciendo», apostillaba Gorka Arrinda.
Bilbao Basket pisará el parqué del Spirou Dome nuevamente. A partir de las 20.30 -en directo por ETB-1- y ante un Spirou Charleroi ya eliminado, los discípulos de Rafa Pueyo, que llegan con la clasificación al Last 32 sin cerrar después de tres derrotas consecutivas -especialmente dolorosa y grave la sufrida ante el Dinamo Sassari en Miribilla-, deberán elegir si contemplar el pasado o levantarse y seguir adelante.
«A veces, cuando necesitas ganar no es tan fácil jugar o lanzar», recordaba el técnico Rafa Pueyo. «Pero necesitamos ganar para seguir en los puestos que dan acceso a la siguiente fase. La cancha de Charleroi, además, siempre nos ha sido propicia y el rival no tiene ninguna posibilidad», anunciaba el preparador en la previa del duelo.
Bilbao Basket precisa ganar. Y para ello deberá afrontar este regreso al Spirou Dome de Charleroi con la idea de retomar su andadura europea, truncada aquel 13 de abril.

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