Los merengues se escapan vivos
Los rojillos tuvieron contra las cuerdas al Real Madrid, que fue perdiendo por partida doble y con uno menos al filo del descanso. Incluso en la segunda parte los de Javi Gracia pudieron rematar la faena, pero se dejaron empatar a falta de diez minutos para el final del choque.

OSASUNA 2
REAL MADRID 2
Si antes del partido a cualquier aficionado le hubiesen puesto sobre la mesa la opción del empate, habría firmado sin pensárselo dos veces, pero después de ver lo que ocurrió ayer en El Sadar, más de uno estará todavía pensando que el Real Madrid se escapó vivo de Iruñea. Osasuna tuvo contra las cuerdas a los merengues con un 2-0 a favor y superioridad numérica al filo del descanso.
Quizás ese fue uno de los momentos claves del encuentro, cuando los de Javi Gracia se dejaron encajar un gol de Isco en el minuto 45, que mantenía vivos a los blancos, teniendo en cuenta la calidad que atesora la escuadra madrileña. En todo caso, de poco cabe lamentarse ya y, puestos a ser positivos, hay que reconocer que el equipo navarro firmó uno de esos días en los que el esfuerzo sale a borbotones, pero también buen fútbol, la mejor noticia que cabe extraer del duelo. Porque los minutos de la segunda parte en los que los anfitriones bailaron a los madrileños, con el único borrón de no saber acertar con la puntilla, fueron de auténtico regocijo para una grada más acostumbrada a sufrir que a disfrutar.
El «Ongi etorri infernura» con el que Graderío Sur saludó la llegada del cuadro merengue solo se cumplió a raíz de que Oriol Riera consiguiese su sexto gol de la temporada. Hasta ahí, los de Carlo Ancelotti salieron dispuestos a empatar en la clasificación a Barcelona y Atlético, y para ello pusieron toda la carne en el asador, con Cristiano Ronaldo como principal estandarte ofensivo, pero que ayer tuvo la pólvora mojada.
Osasuna, muy bien armado defensivamente y permitiendo escasos huecos a su rival, buscaba la salida rápida de sus alas y sacar el máximo partido a las jugadas de estrategia. Si en anteriores jornadas, esta faceta le había mortificado al conjunto rojillo, ayer fue uno de los baluartes en los que fraguó una igualada meritoria, que demuestra que el equipo se deja la piel ante los grandes en su casa, como ya sucediera frente al Barcelona.
Y la efectividad a balón parado vino acompañada, una vez más, de la solvencia goleadora de un Oriol Riera, todo un lujo de futbolista, quien, con su gol, marcó un punto de inflexión en el partido. El Real Madrid acusó el golpe y los locales tomaron oxígeno tras el inicial ahogo al que fue sometido casi en su propia área, y hasta el arbitraje de Clos Gómez -muy exigente en las tarjetas, pero igualitario- ponía su granito de arena al no pitar un penalti sobre Modric.
El séptimo de Oriol Riera
Todo hace falta cuando uno se enfrenta a un adversario del potencial del cuadro blanco, incluso volver a estar impecable al ponerse delante de su portería. Tras avisar Armenteros en una falta directa con la que trató de sorprender a Diego López, el delantero catalán hizo su doblete y desató el éxtasis en el graderío rojillo, que todavía se vio mayormente agrandado cuando el trencilla mostraba la segunda amarilla a Sergio Ramos.
Aquello no podía pintar mejor. El todopoderoso Real Madrid hincando la rodilla por partida doble y con un jugador menos mediado el choque. Pero ya se sabe que la felicidad nunca es completa en El Sadar y el tanto al filo del descanso de Isco devolvió a la realidad a la parroquia osasunista.
Después de una primera mitad con un montón de acontecimientos que relatar, la segunda fue bastante más comedida, menos electrizante y con el cansancio ya aflorando en las piernas de ambos onces. Fue otro de los momentos claves que desgraciadamente los navarros no supieron aprovechar.
Sobre todo, el despropósito organizativo del que hizo gala la escuadra madrileña, con un Xabi Alonso relegado al central y un Isco ubicado a muchos metros del área, que posibilitó a Osasuna disponer del esférico y que el Real Madrid corriese durante un buen rato detrás de él. El único pero, que ese dominio no se tradujo en finiquitar el encuentro. Roberto Torres lo tuvo por partida doble, pero Diego López no se dejó superar.
Fue otro de los instantes decisivos de los que no se sacó tajada para acabar pagándolo en el tramo final. Todo se precipitó con la segunda amarilla de Silva en una entrada innecesaria, cuya falta dio lugar, por ende, al empate de los de Ancelotti. Estos, ya con las fuerzas equiparadas sobre el césped, se vieron incluso en la tesitura de firmar el revolcón. Pero ni tuvieron opción a ello, ni hubiese sido justo a la vista de los méritos de unos y otros. La sensación final es que no habrá muchas oportunidades mejores para meterle mano al Real Madrid.
«Si hubiéramos mantenido el 2-0 al descanso, quizás el partido hubiese sido diferente»
Hubo una jugada que, a la postre, resultó clave en el resultado final, el gol que anotó Isco al filo del descanso y que supuso el 2-1 que permitía al Real Madrid seguir metido. El técnico rojillo, Javi Gracia, reconoció que «si hubiéramos mantenido el 2-0 al descanso, quizás el partido hubiese sido diferente. En todo caso, hay que firmar el empate y valorarlo».
En este sentido, el preparador iruindarra recordó que los blancos solo habían perdido dos partidos -frente a Barcelona y Atlético- y empatado uno -Villarreal-, lo que da una medida de la hazaña osasunista, que se aquilatará con más justicia a medida que transcurran las horas.
«Nos llevamos un merecido punto después de estar durante muchos momentos por delante en el marcador e incluso pudiendo sentenciar en la segunda parte. Hemos competido muy bien ante un gran equipo, muy serios defensivamente porque este rival te obliga a ello y generando ocasiones de gol e incluso peligro en las acciones a balón parado», enumeró.
Pese a que ayer fue una de las asistencias más bajas coincidiendo con la visita de la escuadra merengue, Gracia tuvo palabras de elogio y agradecimiento hacia quienes bajaron hasta El Sadar para llevar en volandas al equipo con sus ánimos. «Intentaremos seguir esforzándonos al máximo y ofrecerles victorias», indicó.
Por su parte, el míster blanco, Carlo Ancelotti, destacó la actitud de sus hombres, con «unos primeros veinte minutos muy buenos, pero tras el primer gol hemos perdido el control y fallado mucho», y se mostró resignado ante el hecho de que «era increíble que pudiéramos ganar después de un 2-0 y con diez jugadores», comentó el preparador italiano. N.M.

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