El francés
El Instituto Cervantes ha publicado un libro titulado Las 500 dudas más frecuentes del español. (...) La primera duda que se plantea en el libro es la de cómo denominar a la propia lengua: español o castellano. El Instituto Cervantes se inclina, «alejándose de toda polémica», subraya, por el primer término, «por ser el más general cuando se contrapone a otros idiomas (...). La polémica suele venir de la mano, entre otros, de quienes consideran que el término español aplicado al idioma castellano deja fuera a otras lenguas españolas, como lo son, dicen, el catalán, el gallego o el euskera. No se conoce explicación por parte de estas personas al hecho de que el euskera y el catalán sean lenguas españolas en un pueblo y, siguiendo el mismo razonamiento, lenguas francesas cinco kilómetros más al norte. Aunque lo mismo se podría decir sobre los usuarios de esos idiomas, que siendo vascos o catalanes, con su idioma y culturas propias, son españoles o franceses por imperativo legal en función de una raya en el suelo. El domingo, sin ir más lejos, la web de un periódico vasco apellidado español hablaba del campeonato de bertsolaris y decía que ya desde la mañana había destacado por su buen hacer «el francés» (sic). El otro francés y los españoles tampoco lo hicieron mal.

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