«Los dueños de TS Fundiciones nos llevan a la exclusión social»
Unidos como una piña, representan a los 150 trabajadores que quedan en TS Fundiciones de Zestoa, tras las constantes reducciones de personal de los últimos años. Ahora están a la espera de que el administrador concursal tome una decisión sobre la propuesta de la dirección de despedir a otros 50 compañeros y aplicar un ERE de suspensión temporal a otros 49.
Llevan cuatro mensualidades sin cobrar, a algunos de ellos se les está agotando el subsidio de desempleo, el departamento de Seguridad del Gobierno de Gasteiz les impide prácticamente movilizarse, han visto como casi 200 compañeros han sido despedidos en los últimos años y la dirección de TS Fundiciones -empresa en concurso de acreedores- espera que acepten su última propuesta, que consiste en enviar a la calle a otros 50 trabajadores y un buen número de recortes para los que queden.
Esta semana algunos medios de comunicación han publicado que el administrador concursal ha aceptado la última propuesta de TS Fundiciones. ¿Qué hay de cierto en ello?
La noticia es falsa. Bueno, es cierto que la dirección ha planteado el despido de 50 trabajadores, la aplicación de un ERE de suspensión para otros 49 y la reducción de salarios, la ampliación de la jornada laboral y la modificación de los calendarios, pero es mentira que el administrador, Iñigo Zeberio, lo haya aceptado. En cuanto saltó la noticia nos pusimos en contacto con él y nos explicó que lo único que hizo fue firmar el acuse de que ha recibido la propuesta de la empresa y que, a partir de ese momento, se abre un plazo de dos meses para que tome una decisión. Antes, tendrá una reunión con nosotros -se celebrará mañana- en la que escuchará nuestro punto de vista.
A la espera de la decisión del administrador ¿cuál es la situación de los trabajadores?
Llevamos cinco años sin incrementos salariales y ahora cuatro mensualidades sin cobrar. A algunos de los compañeros les quedan solo quince días de paro, con lo que los propietarios de TS Fundiciones, la familia Sorazu, nos está llevando a la pobreza, a la exclusión social.
La empresa justifica su propuesta en que ha habido una caía de la demanda de un 43% y que acumula una deuda de 28 millones de euros.
Somos conscientes de la situación de crisis y por eso hemos estado dispuestos siempre a apretarnos el cinturón. De hecho, con nuestro paro hemos estado financiando a la empresa, pero siempre lo hemos hecho bajo el compromiso del mantenimiento del empleo. Pero incluso las cifras que dan no son ciertas porque TS no tiene 28 millones de pérdidas porque ahí contabiliza las inversiones que ha realizado en sus nuevas instalaciones, que son de lo mejor que hay, y eso no es pérdida es una hipoteca.
¿La situación deficitaria de TS es fruto de la crisis coyuntural o de la mala gestión?
Desde que a principios de los 90 se fusionaron las familias Sorazu y Aizpurua la empresa ha venido dando beneficios, hasta el punto de que a la presidenta de entonces, Aingeru Aizpurua, la nombraron empresaria del año en Gipuzkoa y decían que TS era un líder mundial de aerogeneradores. Después, en 2008, tuvo unos beneficios de 6 millones de euros. Sin embargo, la familia Sorazu fue haciéndose fuerte hasta lograr el control de la empresa en 2012. Desde que la dirigen ellos sospechamos que están buscando el cierre, solo así se puede entender que se hayan llevado buena parte de la carga de trabajo a la empresa Fundiciones WEC -Wind Energy Casting, con sede en Itziar-Deba y otra planta en Agurain-, que crearon en 2003 y de la que son también propietarios. Es inexplicable crear una empresa duplicada a la tuya y que le haga la competencia pura y dura, salvo que quieras cerrar la anterior.
¿Significa eso que en condiciones normales TS Fundiciones sería rentable?
No nos cabe ninguna duda de que TS es viable si se respetara su carga de trabajo. Unas de las decisiones que tomaron los Sorazu fue reducir a dos los seis clientes que teníamos -los grupos Gamesa, Acciona, Vestas, Alstom, Siemens y General Electric- y pasaron parte del trabajo a WEC, con lo que nos dejaron en una situación precaria a nada que fallara uno de los grupos. Un ejemplo de trasvase del trabajo está en que en el pasado mes de agosto sacaron a muchos compañeros del ERE y les obligaron a trabajar solo los sábados para hacer varios encargos para WEC. La explicación está en que en WEC iban sobrados de carga y no querían trabajar los sábados. Estuvimos haciendo en TS piezas que llevaban el sello de WEC.
Resulta sorprendente.
Hasta el punto de que hay un director comercial que trabaja al 50% con cada empresa, por lo que suponemos que manda más carga de trabajo para WEC.
¿Cómo han sido las negociaciones de estos meses?
No existen y cuando ha habido reuniones nos han engañado. Sirva como ejemplo que en un encuentro en el que estuvimos dos de nosotros nos ofrecieron 30 días por año trabajado con un tope de 18 mensualidades para los que quisieran salir voluntariamente. Nos pareció razonable y una forma de abrir el camino para empezar a dialogar. Unos días después, cuando llegamos a la mesa de negociación, nos dicen que son 30 días por año trabajado, pero a pagar en cómodas mensualidades durante ocho años y con el primer año de carencia, es decir, sin cobrar. Vamos, un timo, un planteamiento impensable en una empresa en preconcurso, con el riesgo de que se cierre y no cobres nada.

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