Aginagalde se estrena con 8 goles, aunque España sufre
Islandia vence con apuros, y mantiene sus opciones de llegar a las semifinales.

Dinamarca ya está en las semifinales tras vencer a Hungría, pero Islandia acecha a España para hacerse con la segunda plaza y esperará al tropiezo español ante Macedonia. Si fuera así, se lo jugaría todo en el partido que cierra el grupo ante los anfitriones, que además tendrían el primer puesto asegurado. Parece difícil, pero no es imposible.
Macedonia es un equipo con recursos limitados, pero que no se rinde nunca. Si su goleador Lazarov acierta a un nivel aceptable y el marcador no se rompe antes del tramo final, nunca da un partido por perdido. Ayer salió como un cohete y, a diferencia de la jornada anterior ante Hungría, Lazarov acertó con sus primeros cuatro lanzamientos. Islandia se vio con un 4-0 en contra y además su estrella Palmarsson, muy desacertado, se fue al banquillo a los 18 minutos para no volver a la cancha.
El portero Gustavsson, que empezó a parar -hasta 10 antes del descanso, un 48% de acierto-, lideró la remontada, del 7-4 se pasó al 7-8 e Islandia se fue con ventaja al descanso. Pero Macedonia volvió fuerte y con un 3-0 empató a 14. Sus dos extremos se lucían -uno de ellos el diestro Dejan, hijo del legendario lateral Pepi Manaskov-, y la igualdad se mantuvo hasta el minuto 46 (21-22), pero entre Sigurdsson y Hallgrimsson volvieron a abrir hueco (21-25) y Macedonia, aunque luchó hasta el último aliento (Lazarov marcó el 27-28 en el minuto 59.07), se vio olbligada a claudicar.
España pasó apuros para ganar a una voluntariosa Austria, que aprovechó otro partido deficiente en la faceta defensiva y las dudas en la portería para intentar la sorpresa. La deslumbrante presencia de Aginagalde (se estrenó con el primer gol del partido, y 6 de los primeros 9, para acabar con 8 de 10) no pudo ocultar los problemas españoles. En el minuto 20 Sierra sustituía a Pérez de Vargas en la portería, después de que Austria remontara hasta ponerse 9-8. Un 0-3 en el tramo final permitió a España irse con ventaja al descanso, y en la segunda parte mantuvo siempre el mando en el marcador, pero con el aliento de Austria en la nuca, que acabó acercándose a un gol y con la última posesión, resuelta con un remate fuera con el reloj a cero.
A Dinamarca le costó coger la medida al ataque húngaro en el inicio, sobre todo al zurdo Ancsin, con Landin y Tatai rivalizando en paradas. Pero en los 10 minutos antes del descanso un parcial de 4-0 le permitió abrir hueco. En la segunda mitad Dinamarca gestionó su ventaja, aunque Hungría hizo un último esfuerzo para acercarse (26-24).

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