Maite SOROA
msoroa@gara.net
PAPEREZKO LUPA

Hacer por hacer la pelota al «sosongo»

El café mañanero con las amigas, aparte de un inmenso placer, a veces le deja a una el trabajo medio hecho. Ayer, nos juntamos todas y entre cosas serias y chismorreos varios, salió la entrevista televisiva a Rajoy. Coincidimos en que Rajoy es un sosongo de mil pares de pistones, y alguna sumó el apelativo de txotxolo, y bien que nos reímos todas a cuenta del presidente español.

Con la sonrisa de oreja a oreja, leía los editoriales de la prensa derechona y resulta que algunos pintaban a Rajoy como un super-hombre, como un espécimen con el que una no descartaría una cita, una persona inteligente... el peloteo alcanzaba niveles nunca vistos. Empalagaba tanto que solo con traer a colación los «piropos» más recurrentes servidora ya tenía medio ventilado su repaso diario.

El vetusto «Abc» editorializaba con un «Rajoy, entre la firmeza y la confianza». Y tras comenzar afirmando que el presidente español «se empleó a fondo y con acierto», concluía diciendo que trasmitió «claridad de ideas, formas convincentes, nada de experimentos y claras apuestas». O sea, empezaba haciendo la pelota y terminaba dando jabón a más no poder. Y con el tema vasco, sin novedad en el frente: más de lo mismo, nada de nada, todo negación e inmovilismo.

La competencia desde la derecha más extrema, el diario «La Razón», en este caso repetía el guión. El título lo dice todo: «Rajoy, claro y convincente». Una leyó el editorial y sacó la conclusión de que para quien redactó la pieza Rajoy es una bendición, casi una revelación, que está llamada a obrar un milagro. Allá él, o ella, pero no por mucho lamer la mano del que te da de comer se puede presentar y defender lo impresentable. Y para las vascas, y los vascos, ídem de ídem. Muchas más razones para hacer nuestro propio camino.

«El Mundo», sin embargo, le metía unas cuantas puyas bien punzantes. El titular le zumbaba fuerte: «Evasivo en todo menos en defender a la hija del Rey». Entre líneas, se leía que había sido «previsible», «genérico» y «sin comprometerse». El diario de Pedrojota, en relación a los vascos, sencillamente pedía más sangre y más saña.

Con todo, como decía mi amiga del alma, ni todos los editoriales del mundo pueden hacer de ese sosongo un genio. Lo que no se puede no puede ser y, además, es imposible.