Aprovechar el momento
«Más maduro» en lo personal y en lo deportivo, Yuri Berchiche es uno de los nombres propios del Eibar.

Ya había entrado en la historia del Eibar, al formar parte del equipo que recuperó la categoría el pasado mes de junio, y el sábado se ganó un capítulo aparte a título personal, anotando el gol número 1.000 de los azulgranas en Segunda. Se reconoce «satisfecho» por ambas circunstancias, aunque considera «anecdótica» la segunda, dentro de una experiencia que va mucho más allá de la fotografía puntual de un partido.
Y es que a sus 23 años -cumplirá 24 la próxima semana-, Yuri Berchiche se encuentra ante su «momento». Tras pasar por numerosos equipos, en los que no acababa de hacer buena la etiqueta de «gran promesa» que siempre le ha acompañado, el lateral fichaba en verano de 2012 por la Real, en cuyas categorías inferiores ya había militado con interioridad. Una firma en un papel que puede resultar, así lo espera, definitiva en su carrera. «Como he dicho otras veces, era muy consciente de que podía ser mi último tren. O me subía o se me escapaba. Me monté y estoy intentando aprovechar la oportunidad al máximo», reconoce.
Por lo visto en los 19 meses que han transcurrido desde esa firma, el acierto ha sido total para el jugador, que ha tenido «confianza, minutos, continuidad..., todo lo que se puede pedir». Y también para la Real -con la que acaba de renovar- y el Eibar, que ha disfrutado de su cesión estas dos temporadas, y a los que Yuri se muestra «muy agradecido por confiar en mí. Fiché con mucha ilusión y estoy muy contento con el resultado de la decisión, a nivel colectivo y a nivel personal».
Tanto, que el zaguero zarautzarra se siente «en la mejor etapa de mi vida». Ha tenido mucho que ver «la confianza de la Real y del Eibar, del entrenador, lo bien que nos están saliendo las cosas a todos», pero también el giro que el propio Yuri ha querido dar a su vida. «Quizá antes no me había centrado tanto en el fútbol. Cuando surgió esta oportunidad sabía que, o cogía este tren, o se me iba a escapar, e intento aprovecharlo al máximo -insiste-. Me siento muy bien, centrado, a gusto. Siempre he soñado que me llegara este momento. He estado en muchos equipos y en todos he intentado coger las cosas buenas y aplicarlas en mi vida personal y en el terreno de juego, y creo que ahora lo estoy consiguiendo, que estoy recogiendo los frutos. Estas dos últimas temporadas me veo más maduro en todos los sentidos, a la hora de jugar y de afrontar la vida», asegura el jugador.
Primera
Una progresión con reflejo directo en el terreno deportivo. En Segunda B la temporada pasada, en la categoría de plata ahora y, salvo sorpresa, en Primera el próximo verano, cuando regresará a la Real, con la que ha renovado recientemente.
«Parece que les gusta lo que estoy haciendo -se congratula-. Me dieron la oportunidad de venir aquí y he intentado aprovecharlo, y ahora me han ofrecido la renovación, por lo que estoy más agradecido todavía. La temporada que viene empezaré con ellos con mucha ilusión y con mucho trabajo para intentar hacerme un hueco, y también con muchas ganas de aprender. Intentaré devolverles la confianza que han depositado en mí, como ahora lo estoy intentando con el Eibar», asegura.
Lo cierto es que el salto a Primera ha podido llegar este mismo mes, después de que el Betis intentara hacerse con sus servicios durante el mercado invernal. «Me llamó mi representante -explica mi jugador- para comunicarme que estaban interesados en que acabara allí la temporada. Era una decisión difícil, porque es un equipo de Primera, pero en Eibar estoy disfrutando mucho, estoy jugando, me siento bien... Y allí no hay un ambiente muy bueno, no sé si habría sido bueno para mí. Decidí quedarme y estoy muy contento con la decisión», aseguró.
Incluso sin cambiar de camiseta, Yuri podría acabar en Primera. Y es que la excepcional temporada que está firmando el Eibar -que también supone «una sorpresa para nosotros», admite el jugador- le mantiene en la pelea por el play-off. Asentado en la tercera plaza desde hace semanas, el pasado sábado incluso durmió en puesto de ascenso directo. Una posibilidad ilusionante pero que no le «quita el sueño». A este respecto, el zarautzarra se muestra tan tajante como su entrenador.
«Solo pienso en el próximo partido, en intentar sumar los tres puntos, sin mirar más allá. Soy de los que piensa que hay que tener los pies en el suelo porque, por ejemplo, nosotros todavía no hemos tenido el bache que tienen casi todos los equipos todas las temporadas. Puede llegar algún día y, de repente, con lo apretada que está la categoría, nos vemos en mitad de la clasificación o incluso más abajo. Prefiero pensar en cada partido -insiste-, que de momento nos está funcionando, y acercarnos cada semana a la permanencia. Si llegamos a los 50 puntos, después ya veremos lo que se puede hacer, podemos hablar de cualquier cosa. Pero hasta entonces como hasta ahora, trabajo con humildad y con los pies en la tierra».

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