Arnaitz GORRITI
El Real Madrid, campeón de la Copa 2014

Llull define a lo Solozabal

El escolta de Mahón clavó el tiro ganador ante un Barça que había remontado siete puntos en un minuto.

BARCELONA 76

REAL MADRID 77

El 22 de diciembre 1987, Nacho Solozabal lograba para el Barcelona el triple de la victoria, 83-84, en la final de Copa ante el Real Madrid. Aquel año nacía Sergi Llull, que ayer, en una final muy emocionante y en el que jugó muy por debajo de su nivel -aunque paró en seco a Navarro-, clavó el tiro ganador a una décima del final. Sergio Rodríguez supo encontrar al de Mahón solo en la esquina y este no falló. Restaba una décima, y aunque Tomic llegó a palmear el balón colgado por Huertas, la «tercera remontada» no llegó.

Y es que hubo dos remontadas en ocho segundos. Un parcial de 0-7 rompía el partido para el Real Madrid, que se marchaba del empate a 64 a 64-71 con una bandeja de Draper, otra de Rodríguez y un triple de Mirotic, MVP de la final. Para cuando el Barça reaccionó, sobreviviendo con 14 rebotes en ataque a sus 12 tiros libres errados, el partido estaba a un minuto del final y con 68-75.

Pero entró Oleson y con el de Alaska, llegó el escándalo. Un triple, una canasta de Huertas después de que Dorsey errara dos tiros libres y un «dos más uno» de nuevo de Oleson, obraban el milagro culé, que se adelantaban 76-75 a 8,8 segundos. Los «Sergios», en una jugada que pasará a la historia de este torneo, se marcaron el «Nacho Solozabal» del triunfo.

Ritmo culé hasta que llegó Rudy

Sobre la final, decir que el ritmo fue culé, impidiendo correr al Real Madrid y buscando el talento de Lorbek y Tomic en el poste bajo de buen inicio. La iniciativa en el marcador era para los de Laso, pero entre que Rudy Fernández cometió dos faltas y Carroll -que acabó lesionado- no estaba centrado, no lograban irse. Mirotic y Reyes sumaban, sacando mucho partido a los tiros libres mientras su rival erraba desde los 4,60 metros.

Pero un inesperado invitado como Abrines dio el primer golpe a la final. El escolta balear sumó 7 puntos que daban a los de Xavi Pascual una leve renta, 42-38, en tiempo de descanso.

Toda la dinámica del partido saltó por los aires tras el receso. Rudy Fernández, que se olvidó de protestarlo todo y se puso a jugar, cambió de marcha al partido y el Real Madrid se puso por delante. Por suerte para el Barça, Huertas saltaba al ruedo, con la ayuda de Dorsey, para mantener las tablas.

Mirotic iba a desequilibrar el partido, apoyado también en el peor Navarro de su historia. A partir del 64-71 todo parecía perdido para los culés, pero Oleson dio un enorme salto adelante. Pero el héroe final fue Llull.