Bera Bera amplía su ventaja
La derrota de Alcobendas y el empate del Rocasa revalorizan la cómoda victoria de ayer ante el Castelldefels.

BERA BERA 33
CASTELLDEFELS 21
Sea por el cansancio físico, por la tensión de la competición, o por ambas cosas, el caso es que la factura de la Copa se dejó notar con efecto retardado una semana después, y de qué forma. Bera Bera cumplió el expediente y se dejó llevar en su partido ante el Castelldefels, al ralentí en defensa pero con Temprano enchufada para desactivar a las tres principales bazas ofensivas catalanas -Gil, Manaut y Poo-, pero la peor parte se la llevaron sus dos rivales en la lucha por el título. Alcobendas perdía en casa ante el Porriño (23-27), y Rocasa empataba en su visita al Cleba León (30-30), con lo que aumenta la ventaja donostiarra en el momento más inesperado.
En Bidebieta la tarde empezó con aire de celebración, el equipo saliendo a pista con la Copa y aplausos para este nuevo título. Luego el partido se puso de cara desde los primeros minutos, pese a que Bera Bera funcionaba a medio gas en defensa, pero Castelldefels le facilitaba mucho las cosas con cinco pérdidas de balón de Sans en los diez primeros minutos (pivote habitualmente, salió como lateral derecha y no se mostró muy adaptada al puesto); unido a que Bolstad no tocaba balón en su portería (fue sustituída por Lladró en el min. 14); y a que Temprano frenaba a Gil en sus primeros remates, paraba un penalti a Poo, y luego cinco lanzamientos desde fuera a la zurda Manaut cuando sustituyó a Sans. El caso es que solo algunos detalles de Sancho como central -sobre todo la conexión con el pivote-, y una racha de aciertos de Muñoz desde el extremo derecho (5 goles antes del descanso) mantuvieron al Castelldefels en el partido hasta el 13-11 (min. 22). Y a partir de ahí desapareció. El 17-11 al descanso se convirtió en 23-11 antes de que las catalanas marcaran su duodécimo gol en el min. 42.
Con Manaut desactivada, sin poder correr, Poo intentaba batir a Temprano sin conseguirlo (tres penaltis de cuatro que le tiraron paró la asturiana), mientras Imanol Alvarez repartía minutos entre toda su plantilla, sacaba a Cuña a la cancha (la misma donde se lesionó el 13 de octubre de 2012, ante el Mar Alicante) para que jugara 20 minutos en ataque, y también a Akuña, que disputó los diez últimos minutos y volvió a hacerlo bien.
Con tanto movimiento, el juego se resintió, hubo más pérdidas de balón de lo habitual, y menos ritmo de juego, pero era el día ideal para bajar el pistón, mientras sus rivales pinchaban y comprometían sus opciones.

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