Solo Barcelona y THW Kiel logran vencer a domicilio
El Metalurg logra seis goles de renta ante el Kolding, con Vugrinec y Stanic en vena de aciertos, y el Kielce de Julen Aginagalde tendrá opciones en Alemania.

La importancia de la clasificación de la fase de grupos es que primeros y segundos se ganan el derecho a jugar el partido de vuelta de octavos de final en casa. No es algo anecdótico, como demuestra el hecho de que solo dos clubes pudieron ganar a domicilio (los poderosos Barcelona y THW Kiel), y el actual campeón, el Hamburgo, no podía pasar del empate ante el Vardar.
El Pabellón Boris Trajkovski de Skopje, con capacidad para casi 7.000 espectadores y que comparten Vardar y Metalurg, se está forjando una reputación de cancha temible. Los dos clubes de la capital macedonia lo llenan a reventar casi en cada partido, y ningún equipo extranjero ha sido capaz de ganar allí esta temporada, ni siquiera el Barcelona (que empató cuando visitó al Vardar y perdió ante el Metalurg). El sábado el Vardar aguantó las embestidas del Hamburgo que lideran Duvnjak y Cañellas para acabar empatando a 28, con 9 goles del extremo ruso Dibirov, 5 de su cerebro croata Karacic y 4 de un recuperado Alex Duishebaev. El extremo zurdo Schröder, con 9 goles, Hens (5) y Duvnjak (4) lideraron a los alemanes, que tratarán de resolver ahora en casa.
Al día siguiente en el mismo escenario le tocaba al Metalurg, cuya afición es todavía más «caliente» que la de sus vecinos, y el damnificado fue el Kolding de Kasper Hvidt, que encajó una derrota por seis goles y además solo marcó 17, un hándicap importante de cara a la vuelta. Los 13 goles del incombustible lateral zurdo esloveno Vugrinec (que cumplirá 39 años en junio), y las paradas del temperamental portero serbio Stanic machacaron a un rival acongojado por el griterío. A tres minutos del final la feroz defensa macedonia propiciaba dos exclusiones y, con cuatro jugadores de pista, todo el pabellón se puso en pie para defender junto a los suyos, hasta el punto de que el Kolding solo pudo hacer un gol.
Las otras dos eliminatorias más comprometidas para los visitantes eran las que se debían jugar en Polonia. Uno de los máximos favoritos al título, el Veszprem húngaro, conservaba la compostura y, aunque no podía evitar la derrota ante el Wisla Plock, el 34-33 le pone la eliminatoria de cara para la vuelta. Los 7 goles del extremo rumano Ghionea, junto a los de los laterales Jurkiewicz (6) y Nenadic (5) para los polacos, encontraron la respuesta adecuada por parte del lateral serbio Ilic y el pivote croata Sulic (8 cada uno), junto a los 7 de Nagy y los 5 de Ugalde.
El Targi Kielce de Julen Aginagalde (que marcó un gol) obtuvo una renta más sustanciosa en una de las eliminatorias más abiertas, ante el Rhein-Neckar. La tarde empezó con un homenaje del club a su exentrenador Bogdan Wenta (recientemente sustituído por Talant Duishebaev), al que siguió un inicio fulgurante de los polacos hasta alcanzar una renta de 8 goles (15-7) que encendió las alarmas del club alemán, además de llevar al portero danés Landin al banquillo por su inoperancia.
Pero la defensa alemana empezó a funcionar, y con ella el contraataque de sus extremos Groetzki (7 goles) y Gensheimer (6), que redujo la desventaja al descanso (17-13), e incluso llegó a igualar a 19. Los polacos se rehicieron en el tramo final para lograr una renta que les permite mantener todas sus opciones.
Los visitantes de las dos pistas eslovenas también pagaron peaje. El PSG, que no acaba de dar una imagen convincente, caía ante un Gorenje donde brillaron su defensa y su portero Buric, y en ataque su talentoso central Skube (8 tantos), junto a Sostaric (9) y Dujmovic (6). Con el 25-20 el PSG se asomó al abismo, aunque reaccionó enseguida (25-24) para acabar con un tanteo ajustado. Los zurdos Zelenovic (8 goles) y Marguc (6) condujeron al Celje a una victoria por la mínima ante el Flensburg, que espera decidir en la vuelta.

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

Pradales rubricó el PGOU por el que se imputa a la exalcaldesa de Zaldibar

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes

«Energetikoki, Euskal Herrian Trumpen bandoan gaude»
