El PNV de Getxo, ni demócrata ni gestor
Los responsables municipales presentaron el presupuesto, manipulando los datos y los números, para hacer ver lo que no es (partidas falseadas...)
Ocurre en muchas ocasiones que los hechos contradicen las palabras. Este puede ser uno de los motivos por el que la credibilidad de los políticos pierde enteros entre la ciudadanía.
Amparado en los tópicos y en los mensajes repetitivos, el PNV gusta de presentarse como buen gestor, pero la realidad desmiente una y otra vez dicha afirmación y los y las getxoztarras ya tienen las cosas bien claritas.
No parece ser buen gestor quien va dejando que los contratos de adjudicación caduquen uno tras otro y tiene que pasar la aprobación de las facturas por Pleno. ¡Y mira que es sencillo prever cuándo hay que licitar un contrato de nuevo! En el propio momento de la firma de la adjudicación está prevista la finalización de la misma y, por lo tanto, para cuándo debe ser la próxima licitación. Y el PNV cae en esas una y otra vez: contratos de basuras, de limpieza interna de edificios, de jardinería... todos llegan a su fin sin previsión de renovación legal.
En todo caso, y sin olvidar este claro ejemplo, donde más claramente se percibe la nula capacidad de gestión del PNV en Getxo es en la elaboración y presentación de los presupuestos.
Los últimos presupuestos de Getxo datan de 2011.
No hubo presupuestos en 2012, tampoco los hubo en 2013 y en 2014 los presupuestos se han presentado a los partidos políticos tarde (en marzo) y sin trabajar, y con una nula voluntad de negociación. Fueron palabras del PNV las que aseguraron que se apoyen o no los presupuestos, eso era lo que iban a hacer. En resumen, tres años con presupuestos prorrogados.
Pero si parece clara la afirmación de que el PNV en Getxo de buen gestor no tiene nada, ¿qué ocurre con su democracia? Pues tres cuartos de lo mismo. No parece un talante muy dialogante el presentar unos presupuestos con la premisa de que «da lo mismo qué digáis, esto es lo que vamos a hacer sí o sí», pero aún peor nos parece hurtar el debate a la ciudadanía o, lo que es peor, mentir a las y los getxoztarras.
Las y los responsables municipales presentaron recientemente el presupuesto públicamente y manipularon los números y los datos para hacer ver lo que no es (partidas falseadas en Servicios Sociales...), pero lo que no dijeron a los y las getxoztarras es que no tenían intención de presentar los presupuestos en el Pleno, único foro de debate abierto a todos lo grupos políticos y a la ciudadanía.
Partamos de dos premisas asumidas por todos: en el Pleno del Ayuntamiento de Getxo se refleja la voluntad democráticamente expresada de los y las getxoztarras y son todos los concejales presentes en el mismo los representantes legítimos de Getxo. Y en segundo lugar, el presupuesto es el acto político más importante de cada año político, ya que es donde se refleja el compromiso con el programa político, las prioridades de unos y otros, etc.
Atendiendo a ambos dos, vemos que en Getxo no hay ni uno ni otro. El PNV, sabedor de que no tiene mayoría en el Pleno, se niega a presentar los presupuestos para su debate y, amparándose en una legislación que debe ser revisada, niega el debate al Pleno y a la ciudadanía.
El PNV impone su mayoría minoritaria y se retrata como un partido temeroso, antidialogante y falsario.
Temeroso porque huye del debate político ante la oposición y hurta información a los ciudadanos.
Antidialogante, porque no es de recibo que sin tener mayoría se presenten unos presupuestos con una voluntad nula de diálogo, con la consigna «esto es lo que hay, nos apoyéis o no».
Falsario, porque acuden a una rueda de prensa, alaban su proyecto, pero no cuentan a los getxoztarras que no presentarán dichos presupuestos, que no habrá debate y que seguiremos con unos presupuestos prorrogados por tercer año consecutivo.
En resumen, en cuatro años de gobierno del PNV, de momento no hay presupuestos aprobados, ni gestión, ni democracia (mucho menos participativa). A nuestro entender, gobernar en minoría exige una actitud dialogante y flexibilidad para llegar a acuerdos, pero en todo caso exige debate y transparencia democrática. Y al PNV le falta de todo.

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