Pablo CABEZA BILBO

«La lucha llegará» abre el lado más acogedor de Iban Gorriti

Pasado el tumulto del rock radical vasco, nacía en Durango Martxoak 31 proponiendo líneas musicales diferentes. Después llegarían proyectos como Ainke, Toubkal y «La lucha llegará», su reciente y frágil álbum, ahora publicado bajo su propio nombre, Iban Gorriti.

Iban Gorriti es una de las personas más dinámicas que conozco, además de ser un torbellino de actividad y una persona cargada de energía positiva. Al día le mira de frente y siempre esperando lo mejor de él. A Iban Gorriti le llevaría en la mochila como ser de luz. También es ingenioso, buen escritor, fotógrafo de ángulos inhabituales, creador de historias, documentalista, padre, compañero, periodista de ámplio recorrido y... músico. Un músico tan libre como su mirada. Tira por donde le dicta su corazón, donde no habita la lógica mercantil, por eso grabó no hace mucho como Toubkal, un álbum sin demasiadas relaciones con lo habitual, con lo que se espera sea del estilo que sea. Con el mismo criterio de libertad, ahora, con su propio nombre, crea «La lucha llegará», lo más personal, directo y sugerente que ha escrito. Letras y música buscan el camino de la sensualidad, de la historia bien contada. Ni siquiera su nombre aparece en la portada, ni el título. Todo limpio, con el mensaje al completo: «La portada es una foto que cuando era un chaval de 17 años, es decir, cuando como decía en una canción de Toubkal éramos como jóvenes y atrevidos lobos, recorté de una revista. Me flipó y la guardé junto a recortes del `Bat, bi, hiru...' [suplemento musical de «Egin»]. Siempre ha estado ahí y, por una vez, sabiendo, dónde estaba, en qué álbum, era el momento. Me gusta tanto que hice lo más anticomercial del mundo: no poner nombre ni título en la portada, me jodía ensuciarla. Por desgracia no sé de quién es porque entonces ni me preocupaba. Solo se lee Wounded Knee. He sabido que son una niña y niño de la tribu Lakota [Sioux], a quienes los colonizadores europeos masacraron, cuando lo indígena nos da la máxima identidad de pueblo», explica Gorriti.

En 1973 un grupo de nativos americanos, Redbone, lanzaba el single «We were all wounded at Wounded Knee». La canción fue un éxito en Europa. Número uno en países como Holanda y muy escuchada en la mayoría de emisoras de Euskal Herria. En EEUU, sin embargo, la canción fue censurada por la mayoría de estaciones de radio y no ocurrió nada con ella. La portada de «La lucha llegará» nos remite a esa época, un espléndido momento para la música en general y para esta sencilla canción que, como la foto de la portada, denuncia las atrocidades imperialistas en nombre del progreso y el egoísmo.

«La lucha llegará», además de ser el título del álbum, es una pregunta que Iban Gorriti lanzó a un buen número de personas relacionadas, en especial con al universo de la cultura. Iban preguntaba: «La lucha llegará porque...». Y ahí están las respuestas en un cuadernillo de notable interés. El título proviene del corto que dirigió el músico durangoarra, «Perdone la espera», con música de Kimetz Zenitagoitia, excantante y guitarra de Lor. «Quería que quedara para el futuro. El cine, como la música, es mi gran pasión. Yo sin bares podría vivir, pero no sin cultura y deporte. Suelo decir que no quiero drogas; quiero horas», afirma con su inventiva el músico de la furgoneta, que no la muestra como decorado para la foto, sino que es parte de su vida nómada, libre...

Hacia sí mismo

Una vida en letras, al contrario de tanto músico vasco que huyen de narrar sus propias experiencias: «Yo solo puedo hablar de mí. No me gusta copiar lo que cantan otros. Se copia demasiado en todos los lados. Me han llegado a decir con pena que las letras son demasiado mías. Eso es un honor. También me han dicho que soy mejor gritando, pero es que esta vez gritar me sabía a poco. Son los años o el grado de independencia, sin filtros, en el que ya compongo». Y añade: «He escrito mis mejores letras en castellano, a pesar de que puedan parecer demasiado mías, pero quien las vea complicadas, que oigan a Bustamante».

Sí, pasó la época de las estridencias, «La lucha llegará» es un disco de escucha, de rincones ensimismados, con tiempo para escuchar y percibir. Tampoco extraña si como el propio Gorriti narra en «Volverán los aviones» escucha al apacible Neil Halstad: «Le conozco de Mojave 3 y me aporta sosiego. Llegué a la música lenta por estrés laboral. A partir de ahí se me abrió un mundo. Aunque no lo perciba nadie, cuando digo `tal vez mañana' en `¡A la mierda mi oficio!', es una línea melódica de Halstead, de su `Elevenses'. Él dice, `I'll see you tomorrow'».

TIEMPO DE CALMA

Acústica, pianos, arreglos de cuerda, flauta... melodías de pan y ambientes relajados son los hilos de algodón que traman «La lucha llegará».