Las trampas del PP en las elecciones europeas
(...) El Casco Viejo es uno de los barrios más abertzales de Vitoria. En las últimas citas electorales, EH Bildu ha ganado con holgura. El PP, sin embargo, ha obtenido resultados que se pueden calificar entre modestos y de claro fracaso. En las autonómicas de 2012 el PP fue la cuarta fuerza detrás de EH Bildu, PNV y PSE (...); y en las europeas de 2009 quedó en tercer lugar detrás de la izquierda abertzale -ilegalizada y que promovió el voto nulo- y el PSE.
En definitiva, en Vitoria todo el mundo sabe que si el PP tiene un hueso electoral en la ciudad, ese es el Casco Viejo. Todo el mundo lo sabe y el PP también. Justo el barrio en el que han prescindido de los dos colegios electorales en los que votan sus vecinos. Qué casualidad, oye.
El PP afirma que es una decisión -técnica- por razones de -eficiencia y racionalización- -supongo que como esas decisiones de racionalización que obligan a recortar en Sanidad y Educación- pero la maniobra del Ayuntamiento de Vitoria huele a esa irrefenable voracidad de los partidos por conseguir el mayor número de votos posibles y que tus oponentes no se acerquen a las urnas. Cada voto cuenta. Y si hace falta se complica un poco más el ejercicio del voto en los barrios donde las gaviotas no son mayoría.
Los vecinos del Casco Viejo tendrán que salir de su barrio para votar el próximo 25 de mayo. Hay quien tiene su voto decidido y no le importará ir algo más lejos para depositarlo, pero también es posible que haya quien acuda a su colegio electoral de toda la vida, se lo encuentre cerrado y se vuelva a casa (el Ayuntamiento tan sólo ha colgado una nota en un rinconcito de su página web). Es razonable pensar que la eliminación de los colegios electorales podría incentivar la abstención. En el barrio en el que peor le va al PP. Qué casualidad, oye.
El Ayuntamiento podía, además, haber elegido el colegio alternativo del Centro Cívico Aldabe (pegado al Casco Viejo), pero ha preferido mandar a los vecinos un poco más lejos (...).
(...) ¿era imprescindible eliminar los dos colegios electorales de un barrio con 6.350 electores? ¿Por qué no, en el peor de los casos, eliminar uno de los dos y haber dejado el otro?
La decisión es todavía más sospechosa cuando el resto de los grupos políticos del Ayuntamiento de Vitoria se enteraron la semana pasada -sin previo aviso y a las puertas de las vacaciones de Semana Santa- cuando, por plazos, ya no se puede dar marcha atrás. Qué casualidad, oye. (...)

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