Mándeme un torpe, oiga
(...) Nunca seré presidente del Círculo de Empresarios porque, entre otras razones, me falta perspectiva. La que da mirar la realidad desde la distancia suficiente como para dejarse ir por la boca que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no es para los trabajadores de menor cualificación, como ahora, «aunque no valgan para nada». A lo mejor no entendí lo de la fuerza del trabajo, su precio y la plusvalía, pero lo que desde luego no conozco es a ningún empresario dispuesto a pagar un salario por nada. Ni siquiera el SMI. La maternidad de la reflexión es de la presidenta del citado club empresarial, Mónica de Oriol, que no sé cuántos de esos que no valen para nada debe tener empleados en su empresa, el Grupo Seguriber-Umano. A mí me daría cierto reparo contratar sus servicios de seguridad o gestión logística, por poner el caso, si me cabe la duda de que la externalización de una parte de mi actividad va a quedar en manos del trabajo de un torpe de esos, por barato que salga. (...) el apostolado de la señora De Oriol en favor del aumento de sus márgenes propios a costa de los de supervivencia ajena ya da para cabrearse bastante antes incluso de plantearnos que a lo mejor no busca integrar a los no cualificados sino abaratar a los cualificados.

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