27/05/2014

La debacle del PSOE fuerza un cónclave extraordinario y la marcha de Rubalcaba
Alberto PRADILLA MADRID
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Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE, no ha resistido la nueva debacle de su formación, que en cada cita electoral repite tendencia a la baja y demuestra que, por el momento, no ha encontrado su suelo. Han transcurrido poco más de dos años desde que se impuso por 22 votos a Carme Chacón en el Congreso de Sevilla y ayer anunció que tira la toalla. Aguantará dos meses más, hasta un cónclave extraordinario que tendrá lugar los días 19 y 20 de julio. A partir de ahí será el turno de la nueva dirección, que tendrá que gestionar las primarias con las que elegirán al candidato de cara a las elecciones españolas. El nuevo hundimiento electoral del domingo, perdiendo nueve escaños (baja de 23 a 14 europarlamentarios) y dejándose por el camino dos millones y medio de votos, ha terminado por enterrar la carrera de Rubalcaba, que esperó hasta ayer para asegurar que había descartado hace tiempo presentarse a la carrera por encabezar la lista del PSOE.

«La responsabilidad de los malos resultados son de la dirección y del secretario general», afirmó durante la comparecencia que siguió a la reunión de la Ejecutiva federal. Según su análisis, la campaña a las europeas fue «buena» pese a que el apoyo ciudadano sigue en declive. Apuntó hacia la crisis y la herencia del segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero como consecuencia de su desgaste. «No hemos recuperado la confianza de los ciudadanos, en parte, porque hay muchos que lo están pasando mal y empezaron a pasarlo mal cuando estábamos en el Gobierno».

Crisis política y territorial

El mazazo al PSOE es también reflejo de la crisis estructural que afecta al Estado español. Uno de sus síntomas: el descrédito de los dos principales partidos. Sobre este asunto, Rubalcaba intentó el malabarismo de repartir responsabilidades entre Génova y Ferraz, pero tratar de distanciarse con un «no somos lo mismo» que, vistos los resultados, no ha calado. «Hay una quiebra en la confianza. ¿Qué nos une a PP y PSOE? Que somos parte del sistema político que ha gobernado España. No nos une nada más», afirmó. Para el PP este hecho tampoco pasó desapercibido. El propio Mariano Rajoy admitió, en el Comité Ejecutivo que presidió en Madrid, la necesidad de «darle una vuelta» ante la fuga de votos detectada, pese a que el mensaje oficial sigue siendo celebrar la victoria en las urnas.

El otro frente de crisis en el Estado, el territorial, tampoco ha tratado bien al PSOE. Especialmente en Catalunya, un granero de votos en otros tiempos pero que el domingo le dio la espalda. «El resultado (del PSC) ha sido malo y sin paliativos», reconoció Rubalcaba. Eso no impidió que insistiese en defender su plan federal como única alternativa en un contexto en el que no se ocultan los «problemas» entre Catalunya y el Estado.

En los últimos meses el secretario general había logrado mantener la calma en la guerra de baja intensidad que mantienen los posibles candidatos a las primarias. Patxi López, Eduardo Madina y Carme Chacón han guardado un perfil bajo. Ahora, sin embargo, comienza la carrera de búsqueda de apoyos. Por el momento, los aspirantes hablan de las primarias y no sobre el cónclave en el que se elegirá secretario general. Lo hizo Chacón por la mañana a través de un tuit en el que indicaba «solo si primero nos abrimos a la sociedad, la sociedad se abrirá a nosotros. El cambio empieza por nosotros». También Madina puso especial hincapié en el proceso abierto para elegir candidato. Habrá que ver quién es el primero que asoma la cabeza y aspira a suceder a Rubalcaba.