Se le van los votos a la izquierda... por «rojo»
El PP se proclamó vencedor de las elecciones europeas y, mientras sus dirigentes lo celebraban con sonrisa forzada, algunos de sus jaleadores mediáticos se consolaban porque siempre hay alguien que está peor. Ciertamente, ese es el PSOE. Y ayer toda la prensa se hacía eco de la marcha del líder de ese partido, Alfredo Pérez Rubalcaba. La de extremo centro, en todas sus versiones, coincidía en el diagnóstico del batacazo del PSOE: es muy rojo. Lean, lean.
«El Mundo», siempre dispuesto a echar una mano, advertía en su editorial del riesgo de que el PSOE caiga «en la tentación de radicalizar sus posiciones para disputarle el voto a una pujante IU y al nuevo fenómeno de Podemos». Y es que ya tenía diagnóstico: «La decadencia del PSOE es consecuencia de su pérdida de peso entre las grandes clases medias urbanas -nada extremistas-, que es donde se sitúa el mayor número de votantes. A ello ha contribuido en buena medida el abandono de un discurso nacional y progresista moderado». Como el de Vox, por ejemplo, ¿no? Por cierto; de paso, también aconsejaba al PP, el cual «tendría que tomarse en serio la regeneración democrática de su partido», que es pedir peras al olmo, y aseguraba que tiene en su mano recuperar los votos perdidos: «Esperemos que no se cumplan los recelos de los empresarios, que temen que el varapalo lleve al Gobierno a paralizar sus reformas». Resulta que Casimiro ha debido de oír que Rajoy tiene intención de nacionalizar la Banca, la energía...
También «La Razón» se había dado cuenta de que el PSOE es demasiado rojo, y aseguraba que «Se ha echado de menos una posición más moderada en el PSOE, que, sin esconderse, ha animado la calle como espacio de confrontación política». Puro bolchevismo. Marhuenda lo tiene claro: «España necesita un líder del PSOE centrado y con visión de Estado sobre los grandes asuntos nacionales», y optar «por el radicalismo» sería «un error histórico». Dicho por «La Razón», podría ser una pista.
Para «Abc», ese partido es más que rojo, pues «ha oscilado entre el filonacionalismo, el seguidismo a los movimientos de extrema izquierda y, en las últimas semanas, el feminismo radical». Eso mismo estábamos pensando todas. ¿Qué tomarán para escribir los editoriales?

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