MIKEL INSAUSTI
Zinema Kritikaria
CRíTICA: «Meteora»

Extasis contemplativo entre lo carnal y lo místico

Desde «Kynódontas» el cine griego no había dado al mundo una película tan original como «Metéora», que he tenido que ver más de dos veces seguidas para creerme la maravilla visual y conceptual creada por el desconocido Spiros Stathoulopoulos con su segundo largometraje, del que se sabía que había ganado el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cartagena, y poco más. Yo colocaría esta obra maestra del cine contemplativo al nivel de «El gran silencio», por más que la del alemán Philip Gröning resulte en teoría irrepetible e inalcanzable.

La inmensidad de la naturaleza contrasta en «Metéora» con la pequeñez del ser humano, hasta el punto de que se podría pensar que el espectacular paisaje devora a los diminutos personajes, prolongando así las proporciones de los iconos ortodoxos. Mediante técnicas de animación elementales esas pequeñas figuras contribuyen a una suerte de arte miniaturista, con el fin de representar mitos clásicos como «El infierno de Dante», «El laberinto del Minotauro», «El árbol de la ciencia» o «Rapunzel».

La imagen real responde a idéntico trazado, y en los planos generales la pareja protagónica apenas son unas meras manchas oscuras, por el color de sus hábitos religiosos, sobre el fondo de un escenario natural tan impresionante como el de las Meteoras, dos inmensas moles de piedra sobre las que se asientan sendos monasterios construidos en el siglo XIV. Al del monje se accede por una empinada y estrecha escalinata, mientras que al de la monja sólo se puede subir en una red movida por un rudimentario sistema de poleas. La única manera que tienen de comunicarse los enamorados de un peñón a otro es con espejos que reflejan los rayos del sol.

Sus escapadas son un descenso a una tierra poco habitada, en la que los animales conviven con el pastor al que el oso le roba los higos, y de cuyo rebaño saldrá la cabra para el sacrificio. Será degustada en una merienda campestre, en la que las dudas de la furtiva pareja buscarán ejemplo y guía en la vida de San Jacobo.