Kittel mantiene su hegemonía
El alemán logró el primer maillot amarillo, como el año pasado, al imponerse en un sprint marcado por la caída provocada por Cavendish

Marcel Kittel comenzó el Tour como el año pasado, con una victoria de etapa y un maillot amarillo que, como entonces, perderá tras una segunda etapa que se presenta muy atractiva con siete cotas en los últimos 90 kilómetros de recorrido.
Una jornada que no podrá vivir como soñaba de amarillo Mark Cavendish, que fue el protagonista negativo de la llegada al quedarse encerrado, empujar a Gerrans para hacerse un hueco y provocar la caída de los dos y de Julien Simon. El Omega tomó el mando del pelotón a falta de cuatro kilómetros para intentar preparar la llegada de su líder, pero el repecho que se encontraron los corredores provocó el ataque de Cancellara y la desorganización del equipo de Cavendish, que reaccionó de la peor forma para entrar en la disputa de la victoria.
Greipel, para el que trabajó Lotto, quedó fuera de la disputa de la victoria por la caída y Marcel Kittel se impuso con autoridad a Peter Sagan, Navardauskas, Coquard, Rogers y Froome, que quiso entrar adelante para arañar unos segundos que la caída dejó sin valor.
El alemán del Giant, que ya ganó dos etapas del Giro este año en Irlanda, lograba así su quinta victoria en el Tour tras las cuatro que le sirvieron la pasada edición para destronar a Cavendish como el mejor sprinter del pelotón. El mérito de Kittel fue mayor ayer que en anteriores ocasiones porque los últimos 1.200 metros eran en subida y fue capaz de superarlos adelante gracias en buena medida al trabajo de su equipo, que fue el que mejor respondió al ataque potente de Cancellara.
El suizo no quiso esperar a la etapa del pavés del miércoles y se marchó por delante a falta de poco más de un kilómetro, pero no pudo mantener su ventaja y fue superado por los corredores que salvaron la caída.
Voigt, en su línea
Cancellara no fue el único corredor del Trek protagonista en la primera etapa del Tour. Jens Voigt, el más veterano del pelotón a dos meses de cumplir los 43 años, sigue fiel a su estilo combativo que le ha servido junto con su carácter alegre para ganarse el respeto de todos.
En su decimoséptimo Tour, con lo que iguala el récord de Hincapie y O'Grady, entró en la fuga de la jornada junto a Edet (Cofidis) y Jarrier (Bretagne) que se formó en el kilómetro 3 con el objetivo de subir al podio con el primer maillot de la montaña. En el primer puerto fue superado por sus dos compañeros de fuga en el sprint y fue inteligente al sorprenderles al sprintar en el sprint intermedio para que los dos franceses pensaran que disputaba los puntos del maillot verde y le dejaran ir.
Cuando quisieron darse cuenta vieron que lo que disputaba era el de la montaña. Se fue en solitario, pasó los otros dos puertos de la jornada en cabeza y no solo subió al podio con el primer maillot de puntos rojos, también para llevarse el premio de la combatividad.
Fue lo que faltó a la etapa. La escapada fue anulada demasiado pronto gracias al trabajo del Lotto en una fase en la que se quedaron cortados corredores importantes como Pinot, Navarro, Horner y Joaquim Rodríguez, que fue toda la etapa a cola de pelotón para evitar caídas en una demostración de que no piensa ahora en la general.
Pero el pelotón se paró y vivió con tranquilidad la parte final de la etapa hasta que los equipos de los sprinters y de los favoritos aceleraron para tener una buena posición en el grupo. En esa tarea destacó el trabajo de los Movistar, con Ion Izagirre e Imanol Erviti en cabeza del pelotón durante unos kilómetros para proteger a Valverde.
No hubo más caídas al final que la provocada por Cavendish, que se llevó la peor parte. Tiene un hombro dislocado y desde su equipo se trasmitía que hoy se probará antes de la salida para decidir si sigue en carrera porque la segunda etapa es muy complicada.
Una etapa importante
Presenta siete cotas en los últimos 90 kilómetros, que son un continuo sube y baja. La más importante, de Segunda, Holme Moss, se corona a 58 de meta tras 4,7 de subida al 7%. La última, de Jenkin Road, se sube a cinco de meta con 800 metros al 10,8% de media y con una rampa que llega al 33%. Será una etapa de mucha tensión porque el ganador tendrá como premio el maillot amarillo y todos los favoritos querrán estar adelante para evitar cortes.
Impresionante respuesta de los ingleses
Si ya 12.000 personas abarrotaron el Leeds Arena en el acto de presentación de equipos, la primera etapa del Tour en el condado de Yorkshire estuvo marcada por la masiva respuesta de los ingleses. Dos millones de aficionados se acercaron a la carretera. Se concentraron en la salida, los puertos puntuables y la zona de la meta, pero estuvieron repartidos por todo el recorrido. Especialmente espectacular resultó la asistencia de público a la cota de Buttertubs, a 80 de meta. Sus 4,5 kilómetros de ascensión estaban repletos de aficionados, más de los que se encontrarán en muchos puertos de Pirineos o Alpes. Había zonas de esa subida en las que parecía un graderío de un campo de fútbol.
El príncipe Guillermo y su esposa Kate Middleton estuvieron en la salida y el primer ministro David Cameron también acudió al palco de autoridades en un éxito de público muy superior al de la anterior salida del Tour desde Londres en 2007. Las victorias de Wiggins y Froome en las dos últimas ediciones y la presencia de un equipo inglés, el Sky, ha disparado la popularidad del Tour.
Joseba ITURRIA

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