Reflexiones tras la sentencia sobre el cerco al Parlament
La sentencia de la Audiencia Nacional de los hechos ocurridos en el Parlament de Catalunya en el 2011, y la reacción de los contertulios orgánicos y de los plumillas a sueldo, evidencia una vez más que hasta los magistrados de la Audiencia Nacional cuestionan a los medios de comunicación de Catalunya. Como contemporáneo del hecho y como observador del cerco al Parlament, es necesario recordar las circunstancias históricas y sociales del momento. Los parlamentarios iban a votar unas leyes que drenaban el dinero de los trabajadores hacia los parásitos rentistas. Para los beneficiarios del espejismo de democracia que disfrutamos era prioritario enfangar el movimiento 15M todo lo que se pudiera, para demostrar que los salvajes de la Plaza de Catalunya eran incapaces de construir nada nuevo. Las herramientas siempre son las mismas, hacer todo lo posible para que ocurriese. Si la sentencia se basa en que no hay suficientes pruebas para condenar a estas personas, la pregunta que se debe realizar es: ¿por qué no se envían las imágenes correctas? La historia sirve para poder analizar los hechos acontecidos. Salieron unas fotografías de policías disfrazados de manifestantes por la red, en la que se armó la marimorena. No es necesario hacer muchas ecuaciones ni integrales para poder contrastar hipótesis. Tirar la piedra y esconder la mano es muy antiguo, pero funciona. Una vez más las elites tienen miedo del 90% de la población. Hacen y harán todo lo posible para evitar el empoderamiento de la mayoría de los ciudadanos, ya que es imprescindible tener confianza, para poder construir una convivencia justa y sensata.

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