René Houseman
Exjugador, Revista La Garganta
mundial

Gracias de corazón

Análisis? ¿Análisis de qué? De orina, podría ser, si me hubieran venido a ver en el complemento, pero en este momento mi breve análisis no les dará trabajo: «¡Vamosssss, carajoooo!». Y gracias, muchachos, porque hoy quedaron en la historia. Así que ojalá varios tengan memoria, para que puedan recordar una y mil veces cómo hablaron boludeces...

¿Qué podría decir del partido? Que no brillamos, pero ganamos, jugando sin arrogancia y sin arrugar, en la peor instancia que se puede jugar. Pero solo diría esa gilada, si de fútbol no entendiera nada.

¿Qué diría entonces de los holandeses? Que les faltó audacia, que su arquero perdió la gracia, que los controlamos con creces, que solo nos patearon cinco veces y que, para colmo de males, cuatro fueron penales. Pero solo diría esa pavada, si de fútbol no supiera nada.

¿Qué diría entonces sobre la defensa? Que se llame a la reflexión buena parte de la prensa, porque solo nos inquietaron una vez, aunque Demichelis no tenga la diez. Pero solo diría esa burrada, si de fútbol no supiera nada.

¿Qué diría entonces sobre Mascherano? Que todo el mundo nos la agarre con la mano, porque hoy se convirtió en mi mejor amigo y en el mejor amigo de Lionel: cuando sea grande, quiero ser como él. Pero solo diría esa huevada, si de fútbol no supiera nada.

¿Qué diría entonces del planteo llevado a la realidad? Que nos faltó un poco de profundidad, que nos sobró tranquilidad, que el cansancio se hizo notar y que por eso no pudimos brillar. Pero solo diría esa barrabasada, si de fútbol no entendiera nada.

¿Qué diría entonces de Lío? Que sigue siendo el Cristo de Río y que jugar frente a los televisores siempre es más fácil que darse vuelta entre dos o tres defensores... Pero solo daría esa mirada, si de fútbol no entendiera nada.

¿Qué diría entonces de Romero? Que se afianzó como arquero, además de ganarse nuestros corazones en el momento crucial, con ese temperamento que lo llevó de Misiones a la final. Pero solo diría esa obviedad rimada, si de fútbol no entendiera nada.

Ahora, considerando que todos los argentinos tenemos un ego con inflación y que René Houseman no es la excepción, yo considero que, de fútbol, sé un montón... Y por eso, sólo digo: ¡Gracias de corazón!