Compaoré abandona y el Ejército de Burkina Faso suspende la Constitución
El jefe del Ejército de Burkina Faso suspendió la Constitución y reiteró que creará un órgano de transición tras el abandono del presidente, Blaise Compaoré, forzado por las protestas y el golpe de los militares.

En sus 27 años en el poder, Blaise Compaoré se había convertido en un mediador en las crisis africanas pero no ha sabido gestionar la crisis en su propio país, donde, al día siguiente de violentas movilizaciones populares y bajo presión del Ejército y la oposición, decidió ayer finalmente dejar el poder. «Con el fin de preservar los logros democráticos y la paz social, declaró que el poder queda vacante para permitir la puesta en marcha de una transición que lleve a elecciones libres y transparentes en un plazo máximo de 90 días», declaró el presidente.
Compaoré, que había participado en tres golpes de estado, se ha visto derrocado por un militar, el jefe del Estado Mayor, Honoré Traoré, que anunció que asumía «las responsabilidades de jefe del Estado» de Burkina Faso y que actuando «conforme a la Constitución», iniciaría «consultas con todas las fuerzas vivas de la nación para volver a la vía constitucional». Poco después anunció la suspensión de la Constitución vigente y la creación de un órgano «consensuado« que facilite la «transición».
Según la diplomacia francesa, Compaoré se dirigió al sur, hacia la frontera con Ghana.
La caída de Compaoré está rodeada de incertidumbres, entre la presión popular -con incendio del Parlamento, toma de la televisión pública y disturbios en diversas provincias- y el golpe de Estado. El anuncio de un proyecto de reforma constitucional que le permitiría presentarse de nuevo a las elecciones en 2015 provocó que miles de burkineses salieran a la calle para rechazar «un presidente vitalicio». Miles seguían ayer concentrados en la plaza de la Nación, pero mostraron su rechazo al general Traoré a quien consideran demasiado cercano al expresidente. En su lugar, clamaban el nombre del general retirado Kouame Lougué.
Desde la antigua potencia colonial, fuentes diplomáticas francesas señalaron que se trataría de un golpe de Estado que implicaría sanciones.
La Constitución de Burkina Faso prevé que en caso de dimisión, el presidente sea sustituido por el presidente de la Asamblea Nacional, pero este se encuentra en paradero desconocido y el Parlamento fue disuelto por el Ejército el jueves después de que su sede fuera incendiada en las protestas.
Golpista convertido en mediador regional
El presidente francés, François Hollande, había propuesto a Blaise Campoaré un cargo internacional si renunciaba a la presidencia de Burkina Faso pero este se consideraba «demasiado joven para ese tipo de trabajo» y garantía de estabilidad en el país. Llegó al poder en 1987 por un golpe de Estado contra Thomas Sankara, padre de la «revolución democrática y popular» e icono antiimperalista. Ya cambió la Constitución en 1991, 1997 y 2005 para repetir mandato, que debía concluir en 2015 pero el proyecto de ley que ha sublevado al país le permitía volver a presentarse a las elecciones y añadir otros 15 años a los 28 que llevaría en el poder. Al frente de un estado clave como mediador en las crisis que agitan al continente, contaba con buena imagen entre las potencias extranjeras, sobre todo en el Estado francés, pese al tráfico de armas y diamantes con insurgentes angoleños y sierraleoneses denunciados por la ONU o su proximidad a Muamar Gadafi o a Charles Taylor. Pero en el interior, Campoaré ha contado con una amplia contestación. En 2011, motines militares y manifestaciones le obligaron a dejar la capital de temporalmente. Fue un primer aviso del cansancio en un país donde el 60% de la población no ha conocido otro régimen. GARA

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