Mikel INSAUSTI
Zinema kritikaria
CRíTICA: «Los malos sueños de René Petit»

El recrecimiento de los pantanos del franquismo

La pantanosa pesadilla del franquismo nunca termina, o al menos posteriores gobiernos siguen empeñados en recrecer aquellas faraónicas obras hidráulicas. Yesa se ha convertido, por desgracia, en todo un símbolo de ese poder de destrucción que amenaza con inundarlo todo a su paso. Y la resistencia sigue, con los directa o indirectamente afectados en pie de guerra, en una lucha de la que forma parte este documental tan necesario como hermoso.

«René Petiten amets gaiztoak» nos recuerda que el cine militante es un género que no está reñido con la creación artística, y que la denuncia no tiene por qué estar exenta de belleza. El propio tema de la película se presta a dicho contraste, puesto que los pueblos que sufren las obras están defendiendo su cultura, su patrimonio y sus formas de vida. A consecuencia de ello la realización de Eguzki Bideoak y el resto de colectivos que han colaborado se convierte, sin dejar de lado la protesta razonada, en un fiel reflejo del desplazamiento y abandono que sufre el entorno rural, bien sea por causas medioambientales, de sobreexplotación de los recursos naturales, de desaparición de los oficios artesanales o de éxodo hacia las grandes urbes.

«René Petiten amets gaiztoak» es un documento vitalista que se siente muy cercano a «El cielo gira», de Mercedes Álvarez, y otras películas que tratan de preservar el conocimiento de un mundo que está desapareciendo, sin otras perspectivas que la del turismo rural de fin de semana o de temporada. La visita a Zangoza, Galipentzu y el resto de localidades en peligro tiene como guia al geólogo Antonio Casas Sainz, cuyo análisis técnico sobre el terreno se ilustra con las aportaciones de los vecinos y vecinas, que se expresan mediante verdades cargadas de sentido común.

La elección del viejo Dyane amarillo como vehículo de transporte conecta con el orígen de René Petit, aquel legendario futbolista del Real Unión que, cuando colgó las botas, trabajó como ingeniero en la construcción de Yesa. No estaba orgulloso de la obra que entregó al Caudillo y temía por su futuro.