«No me veía con ganas de seguir con unas condiciones peores a las que me dijeron»
El de Zurbano ha decidido rechazar la oferta de seguir a la baja del Garmin por un año después de que en julio le ofrecieran dos en unas mejores condiciones a pesar del interés de sus jefes de fila por contar con él. Se marcha satisfecho tras una carrera marcada por las secuelas de las caídas, que le llevaron a decidir un día que no estaba dispuesto a asumir más riesgos en los sprints y que prefería ser gregario.

El mejor sprinter de las últimas décadas del ciclismo vasco explica su cambio de rol al de gregario, su retirada a los 33 años pese a tener oferta para seguir y hace balance para GARA de su trayectoria de once años de profesional repartidos entre Euskaltel Euskadi (2007-2011) y Garmin (2012-14) con once victorias, entre las que nunca olvidará la primera lograda en la Tirreno Adriático 2007.
¿Por qué deja el ciclismo?
En julio hablé con Vaughters y quedamos en que iba seguir dos años en unas condiciones, pero la fusión de Garmin con Cannondale complicó las cosas. Me dijeron que siguiera un año y con un contrato más bajo y en esas condiciones no me veía con muchas ganas para seguir. La verdad es que mis líderes han dado la cara siempre por mí y hablaron directamente con Vaughters porque querían que siguiera en el equipo, no tengo ninguna queja de nadie, me han valorado, pero ha sido mi decisión personal y ya está.
¿Se siente dolido con Garmin por el cambio en las condiciones?
No. El recuerdo que tengo al final de Euskaltel y Garmin es bueno, han sido once años bonitos en los que he disfrutado del ciclismo y no tengo una mala palabra para nadie.
En Garmin cambió el papel de sprinter por el de gregario...
Por las caídas no me veía capacitado para meterme en los sprints y cambié de rol. Al principio para ayudar a Tyler Farrar y los últimos dos años con Talanski y Dan Martin, que han querido aprovechar la habilidad que tenemos los sprinters para movernos en el pelotón e ir bien colocados en los momentos claves y mi experiencia porque conocía todas las carreras.
¿Cuesta colgar la bicicleta con una posibilidad para seguir?
Sí que cuesta porque lo que he hecho toda la vida es dar pedales, pero son once años y algún día tiene que ser. Notaba que me costaba más estos últimos años y ha habido razones personales. Todo se ha complicado y al final tomo la decisión.
¿Qué balance realiza de su trayectoria como profesional?
Me quedo más que satisfecho, me llevo muy buenas cosas del ciclismo y seguiré ligado a él. Si cuando paso me dicen que iba a estar diez años pensaría que he sido un buen profesional. He estado once y no pensaba vencer las carreras que he ganado.
¿De todas la más especial será la primera en la Tirreno?
Fue la primera y la más importante. Es especial por las dos cosas. Al año siguiente gané cinco carreras y fue el más completo, pero me quedo con ésa. Tengo un recuerdo muy bonito, venía andando bien, haciendo puestos y fue quitarte un peso de encima porque siempre trabajas para conseguir las victorias y fue especial conseguirla en la Tirreno en un sitio en el que ganan los sprinters y con rivales como Hushovd, O'Grady, McEwen, Napolitano, Petacchi...
¿Le ha perjudicado la presión y el nerviosismo que le han llevado a sufrir caídas?
Pienso que no. Igual de haber tenido más equipo aquellos años podía conseguir más victorias. Iba solo, me tenía que buscar la vida y las victorias las he conseguido por echarle dos cojones. Igual no era tan rápido como otros, pero así conseguía ganar. Pero cuando vas solo y te la juegas el riesgo es mayor. En 2009 y 2010 tuve accidentes bastante fuertes y eso me hizo cambiar la manera de ver las cosas.
De todas las caídas, una le marcó en especial, la de la París Bourges en octubre de 2010...
Había ganado una semana antes el Tour de Vendée, ese año me había caído en Baviera y me rompí algún diente y la clavícula. Pero en la París Bourges fue un accidente fuertísimo. Me miré en el espejo al día siguiente y tenía la cara desfigurada. Ni me conocía. Me rompí el pómulo, la clavícula, tres dientes, dos dedos de la mano... Fue un golpe tremendo, pasé un invierno muy duro y con la mala suerte de que en Andalucía al inicio del año siguiente me metí en el sprint, se levantaron los carteles de la llegada, me caí y dije que se acabó lo de jugarme la vida en los sprints. Ese fue mi último año en Euskaltel y decidí irme a Garmin y tomarme el ciclismo de otra manera como gregario.
Agradecería el apoyo recibido en su carrera como ciclista...
Es difícil dar nombres de personas porque nunca vas a decir a todos. Podía citar a Rubén Pérez, a Beñat Albizuri, Alan Pérez, Markel..., pero por muchos que diga me dejaré a otros muchos y estoy agradecido a todos los que me han ayudado. Ellos saben quiénes son. Tanto a nivel de compañeros en Euskaltel, que me han ayudado muchísimo, como a todos los que me han dado la oportunidad de correr desde escuelas a profesionales.

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»
