Encajando 105 puntos, ni se gana ni es posible clasificarse a la Copa
Los de Ibon Navarro padecieron el tremendo acierto de un rival que siempre estuvo por delante pese a los arreones gasteiztarras.

CAI ZARAGOZA 105
LABORAL KUTXA BASKONIA 94
La última jornada de 2014 empezaba con la desvinculación oficial de Lamont Hamilton como jugador de Laboral Kutxa Baskonia. El pívot de Brooklyn se despedía «agradecido» por su estancia en Gasteiz «y a los aficionados por todo su apoyo. Deseo a Baskonia mucha suerte y a mis compañeros, a los que echaré de menos».
Lo cierto es que el agradecido adiós de Hamilton fue la mejor noticia de la jornada. Victorias como la de Valencia Basket -o la del Obradoiro ante el Barça- no hacían sino añadir leña a un fuego que ardió seco y con mucha gasolina, que fue la falta de defensa. Encajando 105 puntos es imposible ganar ni clasificarse para la Copa, que cual goma del mundo del ciclismo, vuelve a estirarse y a quedarse a dos triunfos, como mínimo, restando el margen de error a cero, y con una visita pendiente a la cancha del Real Madrid. Como se suele decir en el mundo del circo, más difícil todavía.
El tono del partido se definió con el arranque. Fue un espectáculo con pocas defensas y un nombre propio: Mike James. El base de Portland, con 15 puntos de sus 18 totales en el primer cuarto, mantuvo vivo al Laboral Kutxa Baskonia él solito, marcándose no solo un «tres más uno» sobre Norel, sino un triple desde 16 metros para finalizar el primer asalto.
Y menos mal, porque el CAI Zaragoza llegó a tener nueve puntos de renta. Iverson y Begic se cargaban de faltas mientras que Rasko Katic ponía las primeras piedras del dominio maño, con ganas de dejar fuera del juego copero a un directísimo rival. La cuestión es que en el bando gasteiztarra la respuesta siempre llegó a través del talento individual, ya que el trabajo colectivo, en especial atrás, brilló por su ausencia.
Se calmaron los ánimos y se obcecaron un tanto los ataques baskonistas, fruto de los minutos de descanso de Mike James y que Darius Adams ayer se encontró con una defensa algo más seria que la del Baloncesto Sevilla. El CAI Zaragoza, por ende, consolidaba su posición ventajosa, pero sin lograr escaparse ante un Baskonia en el que Kim Tillie ejercía de hormiguita que aportaba en silencio y en la que Causeur seguía aportando.
La renta máxima de los aragoneses llegaba a la decena, 51-41, tras unos atinados minutos de Jason Robinson y Norel, que además le sacaban la tercera falta a Iverson. Los de Ibon Navarro reaccionaban con un triple de Vujacic, muy motivado en su último partido con la camiseta baskonista, y un tiro de media dstancia de Begic. Con todo, el marcador al descanso era de 53-46 merced a una canasta en rectificado de Llompart.
Y en estas aparece Jelovac
El choque se tornó en un toma y daca casi individual a partir del descanso. El CAI Zaragoza no terminaba de escaparse porque en el seno baskonista aparecían ora Mirza Begic, ora Shengelia, ora San Emeterio para impedir la ruptura del choque. En el bando local, empero, tampoco faltaban los héroes, como evidenció por ejemplo el triplazo de Goulding en caída para dejar el duelo 75-68 al final del tercer cuarto, tras el último acercamiento serio de los de Ibon Navarro.
Pero si hubo alguien que aguó la fiesta al Baskonia en los instantes decisivos, ese fue Jelovac. Inédito hasta el último cuarto a cuenta de las personales, el ala-pívot local se descolgó con 16 puntos en los minutos finales, incluyendo un «tres más uno» sobre Shengelia.
Los gasteiztarras se la jugaron a los triples de Mike James y San Emeterio, pero el 99-94 fue lo más cerca que estuvo el Laboral Kutxa Baskonia de remontar. Un mate a la contra de Jason Robinson, dos tiros libres de Jelovac y una última canasta de Landry apuntillaron a los baskonistas, que para postre perdieron buena parte del buen average recolectado. Toca remar otra vez.
«Tenemos dos caras; una en casa y otra fuera»
Ibon Navarro lo dijo más claro que nadie. «Este equipo tiene dos caras; una en casa y otra fuera, y por mucho que metamos 94 puntos, encajando 105 no podemos ganar». Las verdades de ayer le dolieron mucho.
Autocrítico, el técnico gasteiztarra empezó su alocución cargando con parte de la responsabilidad de la derrota, pero sin dejar de involucrar a los suyos. «Si mi equipo en un partido tan importante como este sale así, es que no han entendido la importancia del mismo, así que tendremos que buscar otra forma de convencerlos y hacerles ver que tenemos que ganar partidos. No podemos salir tan blandos atrás, porque luego es imposible remar y remar, y ponernos por delante frente a un equipo con tanto acierto», resumió.
Naturalmente, las matemáticas coperas volvieron a pasar a un tercer plano en el discurso del preparador baskonista. «Lo que me preocupa es que mi equipo no gana partidos. Estamos con seis victorias a falta de tres partidos para acabar la primera vuelta; es decir, muy por debajo de lo que deberíamos estar. Lo de la Copa es una consecuencia», culminaba. A. G.
IBEROSTAR TENERIFE 68 BILBAO BASKET 85

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