Una muestra permite conocer el siglo de actividad de la cárcel de Larrinaga
Décadas después de que desapareciera para dejar espacio a bloques de viviendas, la cárcel de Larrinaga es recordada en una exposición en la que se repasa el siglo que permaneció abierta, analizando los profundos cambios económicos, políticos y sociales que vivió Bizkaia.

La sala Ondare acoge hasta el 26 de febrero la muestra ``Cárcel de Larrinaga. La memoria cautiva'' en la que, a través de una selección de fotografías, documentación y objetos vinculados a la desaparecida prisión bilbaina, se hace un recorrido por los cambios económicos, políticos y sociales que tuvieron lugar desde mediados del siglo XIX a 1967 en Bizkaia. Ese repaso se realiza gracias al trabajo de comisariado de Jimi Jiménez, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
La cárcel -que se ubicaba donde se alzan los bloques de viviendas de Garamendi, en Solokoetxe- comenzó su actividad en 1873 y fue clausurada el 20 de mayo de 1967 con el traslado de 230 presos, muchos de ellos políticos, a la de Basauri. Por sus celdas pasaron muchos militantes de organizaciones políticas perseguidas durante la dictadura de Primo de Rivera como los aberrianos, comunistas y anarquistas, aunque antes también lo fueron otros cientos. Uno de sus presos más recordados aún hoy en día fue Sabino Arana en 1895, de quien ayer se cumplieron 150 años de su nacimiento, pero no el único, ya que Larrinaga está asociado en el imaginario popular de Bizkaia a una cárcel donde se reprimió y se ejecutó en octubre de 1937 a decenas de defensores de la democracia.
Por Larrinaga pasaron en los años 30 cientos y cientos de militantes comunistas, jelkides como Haydée de Aguirre y Polixene Trabudua, socialistas, anarquistas, ekintzales y republicanos, como el alcalde Ernesto Ercoreca en setiembre de 1934 que junto a otros corporativos fueron encarcelados.
Con el golpe fascistas de 1936, las celdas de Larrinaga las pasaron a ocupar carlistas, tradicionalistas y monárquicos, aunque fue por poco tiempo ya que con la ocupación de Bilbo el 19 de junio de 1937 por las tropas franquistas la prisión no dio abasto. En el franquismo, sus celdas se llenaron de nuevo de presos políticos, muchos de ellos procedentes del movimiento sindical, que soportaron la represión y las lamentables condiciones de la prisión ya desaparecida.

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

Cuatro grandes sombras oscurecen aún más la inoculación de vacunas caducadas

«La única certeza es que el realismo de Trump nos lleva a la destrucción»

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
