GARA

Kiev y los rebeldes retiran armamento pesado, pero no cesan los disparos

A la vez que el Gobierno ucraniano y los rebeldes del este del país retiraban la mayor parte del armamento pesado, los «puntos calientes» de la línea del frente seguían todavía ayer siendo escenario de combates, incluso con artillería, que causaron varios heridos.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, confirmó ayer la retirada de la mayor parte de las armas pesadas en la zona de conflicto en el este de Ucrania, incluidas las de los insurgentes prorrusos.

«La parte ucraniana ha retirado la mayoría de los sistemas de lanzacohetes y su artillería pesada», según los cuerdos de Minsk-2, declaró Poroshenko. «Constatamos que los rebeldes apoyados por Rusia también han retirado una parte considerable», añadió.

Además, el presidente señaló que, en general, se está respetando la tregua desde el 15 de febrero, a pesar de hostilidades esporádicas. «A lo largo de los 485 kilómetros de la línea del frente no hay ya disparos de artillería, salvo en algunas localidades. En cambio, se han utilizado armas de fuego y lanzagranadas», indicó. La tensión sigue alta en varios puntos y, de hecho, desde el inicio de la tregua han muerto 64 soldados ucranianos, según los datos de Kiev. Ayer, el portavoz militar ucraniano, Andrii Lyssenko, señaló que siete soldados habían resultado heridos en las últimas 24 horas.

El Ejército ucraniano acusó a los rebeldes de efectuar disparos de artillería por la noche contra sus posiciones en varias localidades cercanas a Donetsk y Mariupol, un objetivo insurgente que supondría un puente terrestre entre Crimea y Rusia

Por su parte, los separatistas denunciaron 17 violaciones del alto el fuego por parte de las tropas gubernamentales y acusaron a Kiev de emplear morteros y lanzagranadas contra las posiciones de las milicias.

Por otro lado, el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, reiteró las acusaciones contra el presidente ruso, Vladimir Putin, al asegurar que «ahora nos enfrentamos con un líder ruso que no está dispuesto a participar en el sistema internacional basado en normas que preserven la paz entre las naciones, sino para socavarlo».

Añadió que «la anexión ilegal de Crimea y la utilización de tropas rusas para desestabilizar Ucrania socavan fundamentalmente la seguridad de las naciones soberanas del este de Europa»

Su discurso virulento fue acompañado de otras acciones occidentales, como los preparativos de la OTAN de maniobras militares junto a la frontera rusa, en Letonia, Lituania y Estonia.

El Pentágono anunció también que comenzará a desplegar 3.000 soldados y equipos para tres meses en los tres países bálticos, dentro de la operación «Atlantic Resolve», impulsada por EEUU en sus países aliados frente a Rusia.