
El veterano guardameta madrileño –tiene 36 años- espera que el club rojillo se vea beneficiado «de mi experiencia» y ha indicado que cuando su representante le habló de la posibilidad de recalar en Osasuna «me dio una ilusión bárbara, porque se trata de un club muy competitivo, en el que debemos ser ambiciosos y aspirar a lo máximo».
Manu Herrera ha reconocido haber mantenido ya su primera conversación con el míster, «una persona que tiene las ideas muy claras, pese a su juventud, algo que entiendo puede ser muy beneficioso para superar los momentos de crisis, que seguro que llegarán porque la Segunda es una competición muy larga y muy dura».
El guardameta, que llega a Iruñea con el hándicap de haber tenido que entrenar en solitario durante todo un mes, ha destacado que una de las claves para manejarse bien en la categoría de plata es «mantener la armonía dentro del vestuario, sobreponerse a los golpes, trabajar y competir, no conozco otro método».

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