Iker Bizkarguenaga
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Lakua: «Consideramos equivocadamente que habíamos controlado y superado la situación»

«Estamos en temporada de playas y es importante que podamos dar esa señal de normalización». Iñigo Urkullu argumentó así el adelanto del fin del estado de alarma para poder ir a Cantabria. Lakua dice ahora que entonces «consideramos equivocadamente que habíamos controlado y superado la situación».

Iñigo Urkulu y Miguel Ángel Revilla posan con los regalos que se hicieron en el acto de Kobaron.      (Marisol RAMÍREZ I FOKU)
Iñigo Urkulu y Miguel Ángel Revilla posan con los regalos que se hicieron en el acto de Kobaron. (Marisol RAMÍREZ I FOKU)

Coincidiendo con el aniversario de la Declaración de Emergencia Sanitaria, el Gobierno de Lakua difundió el viernes un documento titulado “Memoria de un año de pandemia en Euskadi”, que va a servir de base para un informe posterior sobre el impacto, las consecuencias y la gestión del covid-19 en la CAV.

En la memoria, el Ejecutivo hace balance de lo ocurrido y, tras evocar la gravedad de la situación vivida en primavera, recuerda que «tras esta primera ola, las tasas de incidencia se redujeron hasta niveles mínimos en los meses de junio y julio». Y añade lo siguiente: «En aquel momento, consideramos equivocadamente que habíamos controlado y superado la situación. Sin embargo, nos esperaba una segunda ola que obligó a volver a declarar la emergencia sanitaria el día 17 de agosto».

Adelantó el final de la alarma

Del texto no es fácil interpretar si esa frase representa una autocrítica o un intento de generalizar aquel error, que cometieron muchos gobiernos pero del que también advirtieron otros organismos. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud.

Y lo cierto es que incluso en un contexto de desescalada precipitada como la que se vivió en el Estado español, el Gabinete de Iñigo Urkullu fue más deprisa que nadie. Ejemplo de ello es su decisión de adelantar 48 horas el final del estado de alarma en la tercera semana de junio.

En una de sus actuaciones más controvertidas, el lehendakari anunció el 16 de ese mes la convocatoria de un Consejo de Gobierno extraordinario el día 18 para adelantar la apertura del tránsito a Cantabria de las 00.00 horas del domingo a las 00.00 horas del viernes. Preguntado por el motivo, llegó a argumentar que el tránsito con esa comunidad es importante el fin de semana, una explicación insólita, pues formentar la movilidad es justo lo contrario a lo que hay que hacer en una pandemia, como ha recordado el propio Ejecutivo en estos meses.

Pero a las puertas del verano, Urkullu insistió en la «evidente vinculación» que miles de vascas y vascos tienen con Cantabria, donde muchos poseen una segunda residencia. «Estamos en temporada de playas –dijo–, y es importante que podamos dar esa señal de normalización». Una señal que fue representada de forma gráfica el día 19 en Kobaron, Muskiz, por el propio Urkullu y su homólogo cántabro, Miguel Ángel Revilla.

Aquello causó estupor y crítica, pero el Ejecutivo defendió su decisión sin dudas ni matices. Nueve meses después, al mirar atrás, lamenta que los «buenos datos» de aquellos días «probablemente, hicieron extender la percepción generalizada de que la batalla estaba ganada o, al menos, controlada», cuando, añade, «lo cierto es que la adaptación a la “nueva normalidad” en medio del contexto veraniego y vacacional dio paso a una nueva escalada de contagios».

Quizá lo que extendió esa percepción no fueron los datos sino la interpretación que el Gobierno hizo de ellos. Pero no hay valoración al respecto en el texto.

Con todo, ese no es el único pasaje que llama la atención en el documento, que también se fija en el fuerte repunte de inicios de año, y valora que «muy probablemente, una de las razones, no la única, que explican este cambio de tendencia –respecto a diciembre– es el efecto de los puentes festivos, las acumulaciones en centros comerciales y los encuentros sociales y familiares del periodo navideño». Siendo eso así, hay que recordar que Lakua decidió aliviar buena parte de las restricciones que habían permitido aplanar la curva el 9 de diciembre, cuando la mejora ya se había estancado y la incidencia era aún de 327.

De cara al futuro, dice que «no puede hacerse una previsión clara de cuál será la situación en la que nos encontraremos en los próximos meses. La evolución de la segunda quincena de marzo y primeras semanas de abril será determinante». «Nos encontramos en una coyuntura de alta incertidumbre», señala, con razón. Y no volver dar por controlada la pandemia «equivocadamente» será un paso decisivo para poder superarla de verdad.