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Cámaras en el coche para detectar la somnolencia, pronto y obligatorio

Desde el pasado mes de julio, todos los modelos de automóviles homologados en la Unión Europea deberán contar con una serie de sistemas de vigilancia. Esperan salvar 25.000 vidas en los próximos 15 años.

La UE cuenta desde el 1 de agosto con un nuevo reglamento sobre sistemas de asistencia al conductor.
La UE cuenta desde el 1 de agosto con un nuevo reglamento sobre sistemas de asistencia al conductor. (Getty Images)

Un nuevo reglamento introduce una serie de sistemas avanzados de asistencia al conductor con carácter obligatorio a fin de mejorar la seguridad vial y proteger mejor a los pasajeros, los peatones y los ciclistas en toda la UE. La norma va desde cámaras para detectar la somnolencia a alcoholímetros antiarranque.

La vicepresidenta ejecutiva para Una Europa Adaptada a la Era Digital, Margrethe Vestager, declaró que «la tecnología nos ayuda a aumentar el nivel de seguridad de nuestros automóviles, y las nuevas y avanzadas funciones de seguridad obligatorias seguirán contribuyendo a reducir el número de víctimas de accidentes. Hoy también nos aseguramos de que nuestras normas nos permitan introducir los vehículos autónomos y sin conductor en la UE dentro de un marco jurídico que se centra en la seguridad de las personas».

Por su parte, el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, cree que «con asistente de velocidad y sistemas de mantenimiento del carril y de frenado automatizado, nuestros vehículos se están volviendo cada vez más automatizados. Europa se asegura, mediante la nueva legislación sobre la seguridad de los vehículos que entra hoy en vigor, de que esta tecnología mejore el día a día de nuestros ciudadanos y de que la industria automovilística disponga de un marco predecible y seguro para seguir desplegando soluciones tecnológicas innovadoras y mantener su competitividad mundial».

Un paso desde el 6 de julio

Desde el 6 de julio, a pesar de que la medida fue aprobada hace tres años, todos los vehículos de carretera deben incluir asistente de velocidad inteligente, detector de marcha atrás con cámara o sensores, sistema de advertencia en caso de somnolencia o distracciones del conductor, registradores de datos de incidencias y una señal de frenado de emergencia. Asimismo, todos los vehículos deberán tener instalados alcoholímetros antiarranque, pero su funcionamiento dependerá de la legislación de cada Estado.

Además, los automóviles y furgonetas deben contar con otras funciones adicionales, como los sistemas de mantenimiento del carril y el frenado automatizado, mientras que en los autobuses y camiones se han establecido tecnologías para reconocer mejor los posibles ángulos muertos, advertencias para evitar colisiones con peatones o ciclistas y sistemas de control de la presión de los neumáticos.

Los nuevos modelos de vehículos ya deben incorporar todas estas normas, mientras que a partir del 7 de julio de 2024 ya serán aplicables a todos lo vehículos nuevos.

La Comisión tiene previsto adoptar este verano normas técnicas para los vehículos automatizados y conectados, y en concreto se centrará en los vehículos automatizados que sustituyen al conductor en las autopistas y los vehículos sin conductor, como los autobuses urbanos o los robotaxis.

Cabe recordar que los vehículos son considerados un lugar privado, por lo que no está permitido tomar imágenes de nadie sin que haya dado su consentimiento. De hecho, la propia norma remarca que estos sistemas «no deben registrar ni conservar de manera continuada ningún dato que no sea necesario para los fines para los que los datos fueron recogidos». Asimismo, subraya que «no se puede utilizar ningún tipo de información biométrica sobre conductores o pasajeros, incluidos los de reconocimiento facial».

La UE no impone ninguna herramienta concreta para cumplir con la legislación, pero menciona algunas posibles soluciones, como sensores en el volante que detecten un aumento de correcciones rápidas e importantes o herramientas que controlen la situación del vehículo en la carretera respecto a las distintas marcas que ofrecen las vías.

Una de las alternativas, ya puestas en marcha por marcas como BMW, es una cámara que analiza el movimiento de los ojos y la cabeza para detectar fatiga y «asegurar que el enfoque permanezca en el camino», explica Smart Eye, uno de los principales proveedores de esta tecnología.

Fatiga y accidentes

Según la Comisión Europea, entre un 10% y un 25% de los accidentes están relacionados con la fatiga, aunque estos datos no demuestran que ésta aumente el riesgo de siniestros. «Podría ser que los conductores más fatigados también conduzcan más kilómetros que otros conductores, de modo que el riesgo por kilómetro sea el mismo para los conductores fatigados y no fatigados», explican en una nota. En general, estima que el 95% de los accidentes se deben a «errores humanos».

«Las nuevas medidas de seguridad contribuirán a proteger mejor a los pasajeros, los peatones y los ciclistas en toda la UE, acción con que se espera salvar más de 25.000 vidas y evitar al menos 140.000 heridos graves de aquí a 2038», señala la Comisión Europea en nota de prensa.

Otros estudios han investigado la relación entre la fatiga del conductor y el riesgo de choque y han intentado cuantificar el aumento del riesgo. A menudo, el mayor riesgo de grupos particulares, como los conductores jóvenes o los conductores profesionales, se deriva de una combinación de factores.

Si bien todas estas medidas responden a la prevención de accidentes, desde 2018 ya está en vigor la obligatoriedad del sistema de llamada de emergencia eCall, que realiza de manera automática una llamada gratuita desde el vehículo al 112 cuando se produce un accidente de tráfico grave y saltan los airbags. Los ocupantes también tienen un botón desde el que activar la llamada. Al operador receptor de la llamada le llegan datos relevantes como el lugar exacto en el que se ha producido el accidente, el tipo de vehículo que genera la llamada y los datos del mismo (matrícula, modelo y tipo de combustible) para así poner sobre aviso de lo que los servicios de auxilio se encontrarán en el lugar del accidente.